CON ELEGANCIA

El fumar y sus reglas

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Hoy en día fumar es un hábito generalizado entre hombres y mujeres. En esto, como en todo, hay ciertas reglas que cualquier persona educada debe conocer y acatar. Un fumador con educación, pregunta si puede fumar, aunque sea en su propia casa, cuando hay personas ajenas a su entorno habitual. Siempre es mejor pedir una disculpa y ausentarse a fumar en algunos de los lugares que hayan establecido para ello (aunque usted no lo note, las casas donde hay fumadores huelen al humo del tabaco). El consentimiento es generalmente dado, no sólo por lo usual que es el caso, sino porque hay todavía muchas personas que no fuman y a quienes este hábito les molesta intensamente, pero que por educación, timidez o prudencia no se atreven a pedir que no se fume en su presencia. Pero además de su casa, la oficina, los sitios públicos, etc. son lugares donde debe ser prudente con el cigarrillo. En la mayor parte de ellos está prohibido fumar por ley, pero donde se permite, debe solicitar primero el permiso de las personas que lo acompañan o rodean. Una cosa son las leyes y otra la cortesía. Entre las reglas a ser observadas por los fumadores están las siguientes: el fumador debe quitarse el cigarrillo de la boca en el momento que va a saludar o despedirse, al quitarse el sombrero y al entrar en un ascensor. En lo que atañe a las mujeres es antiestético que ellas fumen mientras caminan por la calle y mucho más cuando van solas. Las personas que rehúsan fumar cuando alguien les ofrece un cigarrillo deben limitarse a dar las gracias sin necesidad de explicar por qué no fuman. Esto es así para que su explicación no conlleve una crítica innecesaria a los que fuman. Hay que tener cuidado con la ceniza del tabaco. Sin darse cuenta puede caer en el suelo, encima de la mesa, en el sofá o en la silla. Si no tiene un cenicero a mano, solicítelo. Si no hay un cenicero, por favor, no se le ocurra depositar su ceniza en el platito del café o infusión, en el interior de un vaso u objeto similar. El cigarrillo debe apagarse en el recipiente adecuado para ello. Es muy socorrida la costumbre que tienen algunos señores que no son fumadores de llevar consigo fósforos o un encendedor para poder encender los cigarrillos de las damas que les acompañan o con quienes se encuentran en los ambientes sociales, al tener en cuenta que es al hombre a quien le corresponde usar la cortesía de ayudar a encenderle el cigarrillo a una dama. El fumar durante la comida no es visto con agrado. La mayoría de las personas no aceptan que otras personas fumen ya que opinan que no es posible mezclar el sabor de la comida con el del tabaco, sin alterar el gusto de la misma. Antiguamente al salir de los comedores después de las comidas, había la costumbre de que los caballeros pasaran al “Fumoir” o salón biblioteca o de juego, donde podían fumar a su antojo sin molestar a nadie; mientras las damas pasaban a la sala, o al cuarto de damas. Hoy en día, como las mujeres fuman tanto como los hombres no es necesario hacer esta distinción y se les permite a los fumadores utilizar sus cigarrillos y tabacos mientras toman su café y sus licores. El tabaco tiene un componente social, que se va perdiendo poco a poco por las reiteradas prohibiciones de fumar en la mayoría de los espacios públicos. No obstante, es importante la relación que tiene con la cortesía y las buenas formas cuando se habla de fumar después de una comida o en la oficinaÖ ¡Hasta la próxima edición!

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