El 50 % de los servicios de emergencia en Gaza permanecen detenidos por falta de combustible
La flota incluye camiones de bomberos, vehículos de rescate y ambulancias, así como generadores de electricidad de gasolina, utilizados para mitigar riesgos durante los rescates.
Un caballo muerto yace en el suelo mientras la gente se reúne alrededor de una ambulancia dañada en un ataque israelí frente al hospital Al-Shifa en Gaza el 3 de noviembre de 2023.
La Defensa Civil de Gaza, el equipo de emergencias encargado, entre otros, de los rescates de las víctimas de los ataques israelíes, denunció este jueves que el 50 % de sus servicios siguen sin funcionar, a pesar del alto el fuego, al no tener acceso a combustible para utilizar sus vehículos.
La flota incluye "camiones de bomberos, vehículos de rescate y ambulancias, así como generadores (de electricidad) de gasolina", utilizados para mitigar riesgos durante los rescates, dijo Defensa Civil en un comunicado.
Defensa Civil culpó de ello a la Oficina de la ONU de Servicios para Proyectos (UNOPS), acusándola de mantener "procedimientos arbitrarios y obstructivos" que impiden a la organización acceder a las cantidades que necesita de combustible.
"UNOPS ha adoptado una política de distribución inadecuada, desproporcionada a la magnitud de nuestro trabajo de campo, lo que dificulta gravemente nuestra capacidad para llevar a cabo nuestras misiones humanitarias", alega Defensa Civil.
Preguntada por EFE sobre detalles de estos procesos de distribución, la organización de rescatistas no se pronunció.
Al tener paralizada su flota, la organización teme que las operaciones de búsqueda y recuperación de cuerpos en los edificios destruidos de Gaza colapsen, ya que en muchos casos los rescatistas no han podido llegar a estos lugares.
"Una parte significativa de la respuesta a incendios, explosiones y derrumbes se ha visto interrumpida, poniendo en peligro la vida de la población civil", continúa el comunicado.
Los rescatistas trabajan en una Gaza devastada, en la que muchos edificios dañados se derrumban, a veces con sus residentes tratando de restablecerse en su interior. Además, los explosivos sin detonar a lo largo del enclave suponen un riesgo para los gazatíes.
A todo ello se suma que más del 50 % de Gaza sigue bajo dominio militar de Israel, más allá de la conocida como "línea amarilla" (la demarcación imaginaria a la que se replegaron las tropas al entrar en vigor el alto el fuego), por lo que el acceso de Defensa Civil a ese perímetro militarizado no es posible en la mayoría de ocasiones.
"Responsabilizamos plenamente a UNOPS de cualquier retraso u obstrucción en las operaciones de rescate y de cualquier pérdida de vidas derivada de la interrupción de los servicios esenciales que requieren combustible", sentencia Defensa Civil.
Sin embargo, el servicio de emergencias gazatí destacó la labor de otra agencia de la ONU, la OCHA (su oficina para coordinar asuntos humanitarios), agradeciendo su apoyo.

