Renuncia el juez encargado de la investigación del asesinato del presidente haitiano Jovenel Moise

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EP
Madrid, España

El juez haitiano, Gary Orelien, encargado de la investigación del asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moise, el pasado mes de julio por un grupo de mercenarios, ha anunciado este viernes a través de un comunicado que renuncia debido al "desorden" de la investigación en curso.

Orelien ha alegado "conveniencia personal" y su renuncia se ha producido días después de que una ONG le denunciara por supuesta corrupción.

En este contexto, el decano del Tribunal de primera instancia, Bernard Sainvil, ha rechazado una solicitud de prórroga para continuar las pesquisas presentadas por el juez Garry Orélien, quien tuvo que hacerse cargo de la investigación después de la dimisión de Mathieu Chanlatte, anterior juez encargado del caso.

A comienzos de agosto, varios medios locales informaron de que las autoridades de Haití estaban teniendo problemas para encontrar a un magistrado, y que varios habían rechazado el ofrecimiento por temor a represalias.

Estados Unidos ha asumido un papel cada vez más importante en la investigación del crimen. De hecho, la Justicia estadounidense imputó este viernes a un segundo sospechoso del asesinato del expresidente por conspiración para cometer un homicidio o un secuestro, entre otros cargos.

El primer ministro de Haití, Ariel Henry, quien tras los hechos ocurridos en julio se encuentra en solitario al mando del país, ha sido objeto de críticas y acusaciones, especialmente de la Red Nacional de Defensa de Derechos Humanos, de estar vinculado con el asesinato.

Henry ha reafirmado este viernes su intención de permanecer en el cargo hasta que se celebren nuevas elecciones, rechazando los reclamos de algunas plataformas políticas que demandan su salida el próximo 7 de febrero e instaurar un gobierno de transición.

Desde el magnicidio del presidente, Jovenel Moise, el pasado 7 de julio, la siempre convulsa situación política y económica de Haití se vio aún más golpeada. Pronto el vacío de poder degeneró en una crisis de seguridad, con asesinatos y secuestros a diario, sobre todo en amplias zonas de la capital.