EN IMÁGENES: Pastor reza para pacientes con COVID-19 en Brasil

“La iglesia no puede quedarse de brazos cruzados o permanecer en silencio”

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Felipe Dana | AP
Río de Janeiro, Brasil

El reverendo Celio Ricardo lleva casi dos décadas ayudando a drogadictos a dejar el crack. Ahora trata de brindar apoyo espiritual a las víctimas de otra plaga que azota Río de Janeiro: el COVID-19.

“La iglesia no puede quedarse de brazos cruzados o permanecer en silencio”, afirmó Ricardo mientras cantaba himnos y rezaba junto a unas docenas de feligreses y familiares de víctimas del coronavirus en el exterior de un hospital, alzando su voz sobre el ruido del tráfico en un bullicioso vecindario del norte de la ciudad.

“Nos estábamos retirando, pero este es el momento de atacar. Este es el momento para que la gente vea que la iglesia está aquí, lista para abrir sus manos y ayudar”, afirmó.

Según las cifras oficiales, la pandemia se ha cobrado más de 310.000 vidas en Brasil, que es el segundo país con más decesos provocados por el virus solo por detrás de Estados Unidos. Con más de 36.000 muertos, el estado de Río de Janeiro es uno de los más golpeados de la nación.

Ricardo tiene una larga experiencia predicando por las calles de la ciudad. Además de dirigir su Iglesia Evangélica Amor de Dios, gestiona un centro de rehabilitación para drogadictos y se adentra habitualmente en las “cracolandias” de Río para ofrecer a quienes consumen esta droga una cama en un albergue improvisado. Y cuando recibe donaciones de supermercados locales, también les lleva algo de comida.

Decidió celebrar reuniones en la calle para las familias de las víctimas del COVID-19 hace alrededor de una semana, luego de hablar con otros pastores sobre el aluvión de nuevos casos que saturan los hospitales de la ciudad. “La voz de Dios tiene el poder de cambiar el curso de esta situación”, afirmó Ricardo. “Lo sentí en el corazón”.

Aunque los expertos dicen que cantar en espacios cerrados ha causado algunos brotes durante la pandemia, el grupo de Ricardo reza al aire libre, utiliza mascarilla y reparte desinfectante de manos.

Los restaurantes, bares y negocios no esenciales están cerrados en Río desde el 26 de marzo. El alcalde, Eduardo Paes, anunció nuevas restricciones esta semana en un intento de frenar las crecientes hospitalizaciones.

Según el pastor, el grupo ha sido bien recibido por las familias de los pacientes y tiene intención de visitar más hospitales.

“La Biblia dice que debemos sacar fuerzas de la debilidad”, dijo. “Cantamos y rezamos porque nuestra voz puede llevar la garantía del amor de Dios a quienes toman su último aliento”.