Moïse, optimista sobre acuerdo para compartir el poder

  • El presidente haitiano Jovenel Moïse habla durante una entrevista en su casa en Petion-Ville, un suburbio de Puerto Príncipe, Haití, el viernes 7 de febrero de 2020. (AP Foto/Dieu Nalio Chery)

AP
Puerto Príncipe

El presidente Jovenel Moïse se dijo optimista el viernes de que las negociaciones con una coalición opositora tendrán éxito en forjar un acuerdo para compartir el poder y con ello poner fin a meses de estancamiento que han dejado a Haití sin un gobierno funcional.

En una entrevista con The Associated Press, Moïse estableció su posición de negociación en las conversaciones que comenzaron la semana pasada en la nunciatura apostólica con opositores políticos y algunos grupos de la sociedad civil. Indicó que aceptaría un primer ministro de oposición y un período acortado en el puesto, pero sólo después de que se adopte una reforma constitucional que fortalezca a la presidencia.

Moïse dijo que sus esfuerzos por mejorar las condiciones de vida de los 11 millones de habitantes de Haití han sido obstaculizados durante sus primeros tres años en la presidencia por el requerimiento constitucional de que la Asamblea Nacional debe aprobar prácticamente todas las acciones significativas del mandatario.

Señaló que él estaría sólo un período en el puesto, por lo que no se beneficiaría personalmente de los poderes de una presidencia más fuerte.

“Me hace sentir optimista ver a mis hermanos y hermanas de la oposición política, la sociedad civil y los grupos religiosos”, afirmó. “Creo que estamos en una encrucijada”.

Moïse es un exagricultor de plátanos que ganó el 56% de los votos frente a tres rivales en los comicios de 2016. Durante sus primeros dos años en el puesto logró algunos avances en proyectos de infraestructura rural, pero posteriormente el fin de la ayuda venezolana de petróleo subsidiado a Haití azuzó el caos en el país más pobre del Hemisferio Occidental.

Sin ese apoyo, la economía se contrajo, e investigaciones hallaron gastos cuestionables a lo largo de los años de cientos de millones de dólares de la ayuda del programa Petrocaribe operado por Venezuela. Las protestas se iniciaron en torno a dichos gastos, pero crecieron al grado que los opositores de Moïse orquestaron una paralización casi total de la capital de Haití durante tres meses en el otoño pasado.

Las manifestaciones estuvieron acompañadas por un bloqueo constante de la agenda de Moïse en la Asamblea Nacional. Algunos legisladores de oposición bloquearon las propuestas del presidente con diversas estrategias, incluyendo el obstruccionismo, arrojar muebles dentro del Senado y convocar a sus partidarios a impedir que los senadores del partido gobernante pudieran ingresar al edificio.

El país no pudo organizar elecciones legislativas y la Asamblea Nacional cerró sus puertas el mes pasado, dejando a Moïse sin un gobierno reconocido constitucionalmente. Dice que la Constitución le permite gobernar por decreto con aprobación legislativa, pero eligió no hacerlo para forjar la unidad nacional.

La Constitución de 1987 fue redactada tras el fin de tres décadas de dictadura y en parte pretende impedir el surgimiento de otro autócrata al limitar agudamente los poderes presidenciales.

“La Constitución de 1987 le quitó todo el poder al presidente. El presidente no tiene poder, y el pueblo le exige todo al presidente de la república”, le dijo Moïse a la AP en el vestíbulo de su casa en las colinas con vista a Puerto Príncipe.