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Las Mundiales jueves, 25 de abril de 2019

A DISTANCIA

Sri Lanka, lugar de uno de los peores ataques de extremistas

  • Sri Lanka, lugar de uno de los peores ataques de extremistas
Adolfo Valenzuela
adolfo.valenzuela@listindiario.com

Sri Lanka, que durante su período de colonia británica se denominaba Ceilán, es una nación de múltiples razas y religiones que salió esta semana en la portada de los diarios internacionales luego ocho atentados en lugares diferentes que dejaron una cifra de 360 muertos.

Situado en Asia, en el Golfo de Bengala, hoy día alberga una población cristiana de un 7.4%, budista 70.2, hinduista 12.6, y 9.7 % de musulmanes, en datos del censo de 2011.

Los atentados del 21 de abril fueron reivindicados por el Estado Islámico, en su versión local, denominada National Thowheeth Mama’ath (NTJ), cuyos miembros pertenecían a una clase media económicamente estable y algunos hasta habían viajado hacia países occidentales para estudiar, entre ellos Gran Bretaña. De nueve suicidas, ya han identificado a ocho.

El detalle ha llamado la atención a las autoridades porque la visión general de los expertos es que los atacantes solitarios usualmente son “inadaptados” que se refugian en la religión con el objetivo de encontrar sentido a sus malestares internos.

Ayer, las autoridades locales admitieron que, aunque recibieron múltiples pistas horas antes del inicio de las explosiones , aparte del avance del extremismo, el gobierno no hizo caso suficiente para evitar la matanza.

Países aliados ofrecieron detalles de inteligencia sobre los posibles ataques, pero los jefes de seguridad decidieron no llevar la información a niveles más altos, de acuerdo con un informe de EFE.

La meta señalaba hacia lugares donde se reunían miembros de la minoría cristiana, como las iglesias, y en los hoteles, donde, por supuesto, las víctimas serían extranjeros no musulmanes, ambos sectores objetivos de los adoctrinamientos religiosos de los “mártires”.

El mayor temor es que las acciones continúen, mientras Occidente mantiene la preocupación de controlar más las acciones de los extremistas... por lo menos a través de las plataformas cibernéticas, el medio de comunicación preferida.