DEUDA

Si Obama es reelegido, tendría algo que agradecer a los Clinton

CON UN GUIÑO Y UNA SONRISA, HILLARY CLINTON DECLARA CON FRECUENCIA QUE ESTARÁ "FUERA DE LA POLÍTICA" A PRINCIPIOS DEL PRÓXIMO AÑO

Si el presidente Barack Obama gana la reelección dentro de tres semanas, comenzará su segundo mandato en deuda con Bill y Hillary Clinton, sus otrora rivales partidarios devenidos en protectores. Mientras Obama se dirigía a Nueva York para un debate crucial contra su rival republicano Mitt Romney, los Clinton, demócratas dominantes de los últimos 20 años, volvieron a acaparar titulares. La secretaria de Estado Hillary Clinton se atribuyó el lunes las culpas por deficiencias en el manejo del ataque contra el consulado de Estados Unidos en Bengasi, Libia, que causó la muerte a cuatro estadounidenses. Sus comentarios, realizados en Perú, buscaban evitar el daño de un posible ataque de Romney y marcaron el esfuerzo más contundente del gobierno para aplacar una tormenta política en relación a Libia, que amenaza con poner en juego la reelección de Obama. Su intervención, poco antes del segundo debate presidencial de este martes, también genera nuevas interrogantes sobre los motivos de los Clinton para ayudar a su antiguo rival. ¿Significa esto que Hillary le cobrará el favor a Obama pidiéndole respaldo para un eventual intento de alcanzar la Casa Blanca en 2016? Los republicanos, sin embargo, continúan responsabilizando a Obama por lo ocurrido en Bengasi, y recuerdan el anuncio publicado por Clinton en la primaria del Partido Demócrata de 2008, en el que ella -que enfrentaba a un cada vez más popular Obama- cuestionaba que su relativamente inexperto rival estuviera preparado para una crisis de seguridad nacional. "La responsabilidad es de la Casa Blanca. Eso es lo que Hillary Clinton dijo en 2008. Ella está diciendo algo diferente hoy", dijo a MSNBC el jefe del Partido Republicano, Reince Priebus. Con un guiño y una sonrisa, Hillary Clinton declara con frecuencia que estará "fuera de la política" a principios del próximo año, pero su sostenida popularidad hace que su decisión de aceptar la responsabilidad por las fallas de Bengasi en víspera de un debate clave sea un acto claramente político. Bill Clinton, el 42º presidente estadounidense, libraba mientras tanto otra lucha por su sucesor demócrata, refutando la política fiscal de Romney con el estilo campechano que utilizó en el aclamado discurso del mes pasado en la Convención Nacional Demócrata. Bill Clinton, cuya credibilidad económica es vital para Obama, acompañará nuevamente a la campaña demócrata en Ohio y Wisconsin esta semana. Los esfuerzos de los Clinton en favor de la reelección de Obama adquieren aún más relevancia si se tienen en cuenta los roces durante las primarias de 2008 con Hillary. Obama, cuya campaña fue despachada una vez como un "cuento de hadas" por el ex presidente, efectivamente bloqueó lo que habría sido un notable relanzamiento de los Clinton, ocho años después de que salieran de la Casa Blanca. Pocas personas afirman ahora que los Clinton y Obama sean amigos, aunque el presidente, su secretaria de Estado y su esposo se muestran respeto mutuo. En cuanto a los motivos de los Clinton, siguen siendo objeto de debate. La ajustada derrota de Hillary Clinton frente a Obama y el apoyo de 18 millones de votantes en las primarias de 2008, habla de una posible segunda campaña presidencial, algo que con frecuencia agita rumores en Washington. ¿Podría la ex primera dama estar cortejando a los partidarios de Obama para reforzar su propia coalición, sabiendo que ella será la favorita de los demócratas de aquí a cuatro años? Algunos observadores dudan que la secretaria de Estado a punto de retirarse, que cumplirá 68 años en noviembre de 2016, tenga el ímpetu para otra campaña, y estiman que su legado quedaría manchado si pierde. Pero los Clinton han influido en las políticas demócratas durante tanto tiempo que muchos en Washington no creen que su ambición esté agotada. Una explicación menos maquiavélica puede ser que los Clinton quieren que Obama gane, como el último baluarte frente al conservadurismo contra el que han pasado toda su vida luchando. Un ex asesor de campaña de Clinton, que habló bajo condición de anonimato, dijo que el ex presidente estaba en una situación de "no perder" con su apoyo a Obama. Si Obama cae ante Romney, Clinton recibiría créditos por ayudar a Obama y además seguiría siendo conocido como el único demócrata en ganar dos mandatos desde la Segunda Guerra Mundial. Si Obama gana, el ex presidente se garantiza un lugar en los libros de historia junto al hombre que alguna vez él creyó que robó la corona a los Clinton.

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