INFORME FBI
Frontera entre México y EU no es tan peligrosa
LA RECESIÓN Y LA FALTA DE EMPLEO HA MERMADO LA INMIGRACIÓN DE ILEGALES
Es una de las regiones más seguras de Estados Unidos, y la seguridad aumenta. En la frontera con México, muchos políticos piden que el gobierno federal envíe miles de soldados para combatir la violencia creciente, mientras que datos oficiales obtenidos por The Associated Press revelan que, por el contrario, la región no es tan peligrosa. Según un informe nuevo de la FBI, las cuatro ciudades grandes de Estados Unidos con menores tasas de delincuencia violenta se encuentran en estados fronterizos: San Diego, Phoenix, El Paso y Austin. Y un informe interno de la agencia de Aduanas y Protección Fronteriza dice que la tarea de la patrulla fronteriza es mucho menos peligrosa que la de un policía en las calles de casi cualquier ciudad estadounidense. El estudio de Aduanas y Protección Fronteriza muestra que el 3% de los agentes fronterizos fueron blanco de ataques, más que nada pedradas, el año pasado. Por el contrario, el 11% de los agentes de policía sufrieron ataques, principalmente a tiros o cuchilladas. A esto se suma que en 2009, los ataques violentos contra los agentes disminuyeron a lo largo de la frontera por primera vez en siete años. En lo que va de este año se ha registrado un leve aumento, pero los datos son incompletos. “La frontera ahora es más segura que nunca”, dijo el vocero de Aduanas y Protección Fronteriza, Lloyd Easterling. Uno de los motivos, dijo, es que la recesión y consiguiente falta de empleo ha provocado una caída de la inmigración ilegal. Y en respuesta a los temores a partir del 11/sep, se duplicó el número de agentes fronterizos comparado con 2004. No obstante, los legisladores y gobernadores de la frontera dicen que su región está bajo estado de sitio y necesita más tropa. “La violencia en las cercanías de la frontera Estados Unidos-México sigue aumentando a una tasa alarmante. Creemos que esta violencia representa una amenaza grave a la seguridad nacional de Estados Unidos, así como una grave amenaza a los ciudadanos estadounidenses que viven a lo largo de la frontera de 1.969 millas (3.168,65 kilómetros)”, escribieron una decena de congresistas de ambos partidos, representantes de estados fronterizos, al presidente Barack Obama. En Arizona, una nueva y draconiana ley de inmigración que entra en vigencia el mes próximo requiere que la policía interrogue a los sospechosos acerca de su estatus inmigratorio si cree que se encuentra en el país ilegalmente. La gobernadora Jan Brewer dijo en una entrevista televisada el fin de semana pasado: “Estamos aquí en el campo de batalla donde recibimos el impacto de tanta inmigración ilegal y la delincuencia que ésta conlleva”. En respuesta a los temores de los estados fronterizos, Obama prometió enviar 1,200 efectivos de la Guardia Nacional y asignar 500 millones de dólares adicionales a la seguridad fronteriza. Pero los reportes del FBI dicen que los delitos violentos disminuyeron en Arizona. Y los delitos violentos en los condados del suroeste son de los más bajos en el país en proporción a la población. PETICIÓN DE OBISPOS DE LAS AMÉRICASLos Obispos de las Américas pidieron ayer al gobierno estadounidense una reforma migratoria integral que permita a los indocumentados regularizar su situación. El obispo estadounidense John Wester, presidente de la comisión de Migración de la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos, dijo en rueda de prensa, “necesitamos reconocer el impacto que los inmigrantes representan para nuestro país”. “Ganaría Estados Unidos y los inmigrantes si logramos una reforma migratoria”, añadió Wester. Obispos de todo el continente estarán reunidos en esta ciudad para estudiar temas migratorios hasta el viernes, cuando emitirán una declaración. Es su cuarto encuentro sobre el tema, y el primero celebrado en Estados Unidos. “Vivimos en un mundo globalizado, donde el capital, la comunicación e incluso los bienes son intercambiados regularmente, pero el movimiento de la mano de obra no ha sido regularizado, y el impacto sobre los seres humanos no se reconoce ni se aborda”, dijo Wester.

