INFORME
Cambio climático puede llevar retroceso del desarrollo humano a Latinoamérica
BRASILIA.- El cambio climático en Latinoamérica causará no solo escasez de agua, pérdidas de producción agrícola e inundaciones sino que también revertirá los avances logrados en desarrollo humano y aumentará las desigualdades sociales de la región. Es la conclusión del Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008, divulgado hoy, que analiza los efectos mundiales del cambio climático desde la perspectiva del desarrollo. Como cada año, el informe, elaborado por un equipo de expertos para el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), clasifica a 177 países por su desarrollo humano. Entre los latinoamericanos, lidera la lista Argentina (puesto 38), seguido de Chile (40), Uruguay (46), Costa Rica (48), Cuba (51), México (52), Panamá (62) y Brasil (70), que figuran entre los países de desarrollo humano alto. Con desarrollo medio están Venezuela (74), Colombia (75), República Dominicana (87), Perú (87), Ecuador (89), Paraguay (95), El Salvador (103), Nicaragua (110), Bolivia (117), Guatemala (118) y Haití (146). Los expertos subrayan que la creciente concentración en la atmósfera de dióxido de carbono y otros gases con efecto invernadero, debido principalmente a actividades industriales y de transporte, ya está variando las temperaturas y la disponibilidad de agua en Latinoamérica, con consecuencias graves para el desarrollo. Un aumento de la temperatura del planeta en dos grados centígrados supondría pérdidas del 60 por ciento de la producción de maíz de la que dependen dos millones de agricultores mexicanos, explica Kevin Watkins, director del informe. En países como Perú, se están derritiendo a gran velocidad los glaciares, que suministran un 80 por ciento del agua que se consume en las ciudades, un fenómeno que también afecta a Bolivia y que "tiene profundas implicaciones", según Watkins. Otra consecuencia serán más intensas tormentas tropicales, a las que son vulnerables los países de América Central y el Caribe, y una subida del nivel del mar, que haría desaparecer la tercera parte de las playas del Caribe y perjudicaría el abastecimiento de agua dulce en zonas costeras y el turismo, importante fuente de ingresos para esos países. Según los expertos, el impacto de los desastres naturales es mayor sobre las poblaciones más pobres. No solo se pierden cultivos, sino que también aumenta la malnutrición y el trabajo infantil, al tiempo que empeora su salud. El informe recuerda que cuando el huracán Mitch arrasó Honduras, en 1998, se perdieron entre el 30 y el 40 por ciento de los ingresos procedentes de la cosechas y la pobreza aumentó en el país en un 8 por ciento. Un retroceso en salud humana sería otra consecuencia, según el documento que destaca la reaparición de enfermedades como el dengue, que afecta a millones de personas en Latinoamérica, se ha detectado en zonas que estaban libres de él y ha alcanzado niveles de epidemia en Brasil, Venezuela, Honduras y El Salvador. Un factor que contribuye al calentamiento de la Tierra es la deforestación, que afecta especialmente a la Amazonía y reduce la cantidad de carbono capturado de la atmósfera. El informe subraya que en Latinoamérica y el Caribe viven aproximadamente 45 millones de personas sin acceso a electricidad, la mitad de ellos en Haití, Honduras, Bolivia, Nicaragua y Perú, pero la emisión de gases con efecto invernadero de esos países es insignificante en relación a las emisiones totales. Los expertos calculan que Holanda emite más CO2 que Bolivia, Colombia, Perú, Uruguay y los siete países de Centroamérica juntos. El documento prevé consecuencias irreversibles si los países no aúnan esfuerzos y acuerdan medidas urgentes para combatir el calentamiento de la atmósfera, comenzando por un recorte drástico de las emisiones de CO2. A ello ayudaría el uso de fuentes energía menos contaminantes, como el etanol a base de caña de azúcar de Brasil, que los expertos consideran un ejemplo, ya que presenta unos costes y un rendimiento mejor que el extraído del maíz, pero su importación choca con las barreras proteccionistas adoptadas por Estados Unidos y Europa. Otras propuestas son reconocer el secuestro de carbono de bosques como partes esenciales de un futuro acuerdo mundial y que los países en desarrollo incluyan la adaptación al cambio climático en las estrategias para reducir la pobreza.

