Día Internacional de la Diversidad Biológica
“La gente no entiende -y no le estamos dando a conocer- que una planta, un animalito cumple una función”
Pese a las buenas intenciones, “o entramos a la conservación de las áreas protegidas y la biodiversidad o no entramos. No podemos estar hablando por hablar, sino demostrar las cosas”, dice el biólogo Ramón Ovidio Sánchez Peña en el Encuentro Verde de Listín Diario.
En el año 2015 fue promulgada la Ley Sectorial de Biodiversidad de la República Dominicana (Ley No. 333-15).
Ramón Ovidio Sánchez Peña, biólogo dominicano experto en biodiversidad y cambio climático, describe la interrelación que existe entre plantas y animales como una red extremadamente compleja y maravillosa de la que todavía se conoce muy poco.
Como el ser humano depende de la biodiversidad para su subsistencia, conocer esa interacción, entenderla y conservarla garantiza la buena salud de los ecosistemas, haciéndolos resilientes frente a las amenazas.
Al celebrarse hoy el Día Internacional de la Diversidad Biológica, Sánchez Peña invita a reflexionar sobre el mal uso que dan los humanos a las especies, algo que ocurre, insinúa, porque “no las entendemos”.
“Hoy en día, a pesar de todo el conocimiento que tenemos, es muy poco lo que se conoce sobre las interrelaciones entre plantas y animales; de las consecuencias de uno respecto al otro. Y de cualquier organismo. Nos hemos enfocado más en describirlos como especie, pero sobre cómo funcionan en un ecosistema, qué relación hay entre una especie y otra, el ser humano lo que conoce es ínfimo”.
Heidy Santana, Ramón Ovidio Sánchez Peña e Yvonne Arias en el Encuentro Verde de Listín Diario
Ahí se da, sigue Sánchez Peña, una red de interacciones planta-animal extremadamente compleja y maravillosa.
“Para mí es una de las cosas más fascinantes. Si me pregunta cómo se poliniza el ébano amarillo en la sierra de Bahoruco, cuál es el agente, si se poliniza por el viento, a través de un insecto o de un ave, o de un mamífero: no lo sé. Es una especie endémica. Por decirle una, porque no es solamente en Dominicana, es a nivel mundial”.
Desconocer la interrelación entre plantas y animales es poner en riesgo la salud y la parte funcional de un ecosistema, señala.
“Porque hay una interdependencia especial, vamos a llamarle especializada. Esa planta coevolucionó junto con un agente que la poliniza, los dos, y a esa planta solamente la puede polinizar una especie. Imagínese si la especie que la poliniza desaparece, ¿qué va a pasar con la otra? No se va a reproducir y va a la extinción”.
Los bosques húmedos dominicanos están amenazados hoy día.
Un millón de cosas ponen en riesgo esa interacción sincronizada, dice el mágister en Recursos Naturales y doctor (PhD) en Ciencias Naturales, desde una perturbación climática (mayor temperatura, sequía), un cambio en el período de floración de la especie o la intervención humana en su hábitat natural.
Por eso, la conservación tiene tantas implicaciones que no es suficiente proteger un área, asegura Sánchez Peña.
“Hay que conocer las particularidades de cada especie. Obviamente, no estamos denostando la creación de las áreas protegidas. Es lo primero, proteger, pero también hay que investigar. Y no es que vamos a investigar de que vamos a ir a la Luna. Es hacernos preguntas clave, preguntarnos esas cosas que no sabemos. A veces creemos que la estamos protegiendo y que todo está bien, y la especie va hacia un abismo y no nos damos cuenta”.
Es preguntarse, agrega: “¿La estamos conservando? ¿Qué seguridad tenemos nosotros de que esa especie va a sobrevivir? ¿Quién la poliniza? ¿Cómo anda la población de ese agente que la poliniza? Yo no sé. Podemos tener 50 mil guardaparques amarrados unos a otros, y si la especie no tiene su agente polinizador, se va”.
Es poco lo que se conoce a nivel mundial sobre las interacciones entre plantas y animales, dice Ramón Ovidio. En la imagen: pájaro carpintero (Melanerpes striatus), Lengua de buey (Clavija domingensis), campanilla criolla (Cubanola domingensis) y ciguita común (Coereba flaveola).
CONOCIMIENTO. Sánchez Peña apoya la educación ambiental y, como parte de ella, promueve la divulgación del conocimiento científico y en este caso la importancia de la biodiversidad, un conocimiento que, entiende, no debe ser exclusivo de la comunidad científica, sino de toda la ciudadanía.
“Vemos el ambiente en el campo, por ejemplo. La gente no tiene conocimiento del valor que tiene un arbusto, un árbol o un animalito. No sabe qué función cumple a veces. Hay un desconocimiento ahí. Cortan y la mayor de las veces es por ignorancia. La gente no entiende -y no le estamos dando a conocer- que una planta, un animalito cumple una función. No lo mate. No la tumbe”.
EN PELIGRO. Para Sánchez Peña, de los ecosistemas dominicanos que albergan una gran biodiversidad el más amenazado actualmente es el bosque nublado.
“Está amenazado porque reúne un ambiente propicio para la producción agropecuaria. Entonces, obviamente, cada día hay mucha demanda de terreno para producir. El planeta es finito. Los recursos son finitos y la población aumenta -que es otro tema del que no se habla, de las consecuencias que tiene-. Cuando aumenta la población, ¿qué viene? Aumento de bienes y servicios: hay que comer, se necesitan viviendas, carreteras, agua. Nos estamos volviendo más locos que un reloj de a peso con la tecnología. Que no estoy en contra, pero creemos que con la tecnología vamos a resolver todo y estamos muy equivocados”.
“Desligar lo que la biodiversidad de la parte social sería un gran error, porque los dos van combinados", expresa Ovidio. En la imagen: vivienda en los alrededores de la montaña La Humeadora, en San Cristóbal, en la vertiente sur de la cordillera Central.
BUENAS INTENCIONES Y COMUNIDADES LOCALES
¿Avances? Sí, apunta el especialista en uso de la tierra, agricultura y bosques. Uno de ellos es el número de áreas protegidas y la extensión que cubren (las terrestres).
“Tenemos hoy día alrededor de un 25 a un 26% del territorio nacional declarado área protegida, lo cual denota una buena intención”.
Ahora, explica, esa protección está en juego si no se gestionan las áreas protegidas de manera mínimamente responsable, con los recursos, el personal, la rigurosidad y la capacidad técnica que amerita esa gestión.
El próximo miércoles 11 de junio, Ramón Ovidio ofrecerá la conferencia y diálogo “Pasado, presente y futuro de las áreas protegidas en la República Dominicana”. Con la moderación del biólogo Sixto J. Incháustegui, el propósito es “abrir un espacio nacional de análisis sobre la gestión actual y futura del Sistema Nacional de Áreas Protegidas del país”. La cita es en el salón 505 del edificio de Alta Tecnología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) de 9:00 de la mañana a 12:00 del mediodía.
Sostiene Sánchez Peña que hay mucha demanda y mucha presión social por los recursos que están dentro de las áreas protegidas y la única manera de aminorar ese impacto es entendiendo las necesidades de las comunidades locales, “que nunca lo hemos hecho”.
“Es muy importante entender la problemática social de las comunidades que de una u otra forma hacen uso de los recursos en el interior o en los alrededores del área protegida. Sin la participación de los actores locales es una utopía proteger las áreas protegidas, a nivel mundial. Muchas veces seguimos pensando en proteger, proteger y poner guardaparques, pero no trabajamos con las comunidades”.
Entender a los comunitarios, dice Ovidio, implica ser honestos con las propuestas que se les hacen y acercarse a ellos sin arrogancia.
“Los ecosistemas más resilientes son aquellos que tienen la capacidad de resistir impactos adversos, naturales o antrópicos. Si un ecosistema está en buenas condiciones de salud, es capaz de revertir el impacto por su propia condición. Si tienes un ecosistema donde la diversidad de especie es muy baja, ese ecosistema es menos resiliente a los cambios que un ecosistema mucho más diverso”.
“Uno de los problemas mayores es que el Estado no es consistente y pierde credibilidad. La gente no quiere participar, no le cree porque muchas veces se sienten engañados. Hay que aplicar lo que les prometen a los comunitarios, dar continuidad a las promesas y mantener la consistencia con los acuerdos”.
La situación, la crisis ambiental, no es nueva, aclara. “Tiene altos y bajos. Hay momentos en que estamos mejor y otros en los que estamos casi en el sótano”.
SINCERIDAD Y VOLUNTAD POLÍTICA
Ovidio cuenta con unos 40 años de experiencia en trabajos sobre medio ambiente y recursos naturales en República Dominicana.
La Ley 64-00 creó la entonces Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Al hacer un balance de la realidad ambiental a lo largo de los años, expresa que falta mucha sinceridad con el tema.
“O entramos a la conservación de las áreas protegidas y la biodiversidad o no entramos. No podemos estar hablando por hablar, sino demostrar las cosas. Hace falta voluntad política. Eso implica tomar decisiones firmes, responsables; trabajar con personal que valga la pena o darle seguimiento al cumplimiento de las funciones del personal, hacer evaluaciones, demostrar los resultados de lo que estamos haciendo, en lo que estamos invirtiendo. Hay que tomar una decisión de país o todo se va a quedar en planteamientos teóricos”.
Ovidio fue director nacional de Vida Silvestre de la Subsecretaría de Recursos Naturales de la entonces Secretaría de Agricultura, entre 1997 y 2000.
De esos años recuerda que, pese al poco personal y a las limitaciones, se hacía un trabajo con mucho entusiasmo, pues eran personas muy dedicadas y de campo. “Gran parte de lo que son hoy las áreas protegidas del país se sustentaron en estudios hechos en el antiguo departamento de Vida Silvestre de la Secretaría de Agricultura”.
Destaca el trabajo en educación ambiental y en la parte humana.
“Desligar lo que la biodiversidad de la parte social sería un gran error, porque los dos van combinados. En un área donde las condiciones humanas no sean las más adecuadas, obligatoriamente usted va a tener consecuencias en un solo recurso inapropiado. ¿Por qué? Porque las personas no se van a dejar morir. ¿De qué van a vivir la gente? Van a vivir de los recursos que tienen a mano. Porque si no tienen otra posibilidad”.
Los estudios realizados en la sierra de Bahoruco, Valle Nuevo, Montecristi y Pedernales motivaron la creación de importantes áreas protegidas en estas demarcaciones.
“Hoy día hay cosas que han retrocedido. Antes, sin tener Secretaría, algunas cosas funcionaban mejor. Para mí, había un poco más de respeto por lo que era la conservación de la biodiversidad. La primera que se daba a respetar era la institución. No es que todo estaba color de rosa, pero creo que el tema de conservación la gente lo tomaba con más responsabilidad”.
SOBRE LA LEY 64-00
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales se creó con la promulgación de la Ley 64-00 en el año 2000.
“En ese momento fue de las leyes más actualizadas y modernas de la región, porque nosotros comenzamos tarde y tomamos de la experiencia de todos los demás”, recuerda Ramón Ovidio.
“Si usted me pregunta dónde está la aplicación de la Ley 64-00 hoy día, tiene un nivel de aplicación para mí relativamente bajo. Pudiéramos estar mucho mejor. Hay una cantidad de artículos que usted los puede leer y siguen siendo letras muertas. He escuchado a algunos colegas hablar sobre la necesidad de actualizar, revisar la Ley 64-00, con lo cual estoy de acuerdo”.
