realidad y fantasía

Una Navidad diferente

Antes, cuando los nietos eran pequeños, hacíamos un gran nacimiento, en cuya elaboración participaban todos. Emma serbia de árbitro en cuanto se presentaban las peleas inevitables entre la chiquillada.

Maria Cristina de Carias

Maria Cristina de CariasFuente externa

Estamos a las puertas de la Navidad. Este es el acontecimiento que partió el tiempo en dos. Todas las teorías científicas se topan de bruces con el simple hecho de que el nacimiento del Redentor, detuvo el tiempo y obligó a que todo se contara con un antes y un después.

En casa, por supuesto, el trajín no cesa. A Emma se le ocurrió que pusiéramos un arbolito pequeño, dado que celebraremos la cena de Nochebuena en casa y son pocos los invitados. 

Yo realmente no comprendo su razonamiento, ya que desde comienzos de diciembre nos dedicamos a adornar la casa con motivos navideños. Lo hago a propósito, contradiciendo al comercio en general que desde octubre obliga a sus clientes a adquirir los adornos de una temporada que comenzará dos meses después. 

La Navidad celebra el nacimiento del Redentor

La Navidad celebra el nacimiento del RedentorFuente externa

Su lógica solo la entienden ellos y a mí me tiene sin cuidado. Pero, aunque Emma refunfuñe, aquí no se instala la Navidad prematuramente.

Nos afanamos durante una semana y convertimos la casa en un lugar acogedor, rodeado de luces y de lamparitas. Al anochecer prendemos las velitas y a media luz aquello se convierte, como por obra de magia, en un lugar muy, pero muy especial.

Como sobraron muchas extensiones de bombillitos navideños, los coloque en las matas del jardín que nos rodea. Antes, cuando los nietos eran pequeños, hacíamos un gran nacimiento, en cuya elaboración participaban todos. Emma serbia de árbitro en cuanto se presentaban las peleas inevitables entre la chiquillada.

 Pero ya son hombres y mujeres, algunos casados y otros por estarlo, con no sé cuántos títulos y postgrados. Esto me llena de orgullo. Tengo seis hijos profesionales y sus retoños han tomado el mismo camino.

Solo me resta desearles a todos una ¡feliz Navidad y un venturoso año nuevo!

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María Cristina de Carias