REALIDAD Y FANTASÍA

¿Quién sabe?

Debido a un virus traicionero, que circula entre nuestra población, haciendo de las suyas. Estuve postrada por largo tiempo. Gracias a Dios, me he recobrado y estoy muy dispuesta a continuar con esta columna.

¿Solo puedo pensar en el futuro y me pregunto, quién podrá defendernos? En Haití, encontraron tierras raras, dé esas que utilizan en la manufactura de los aparatos que nos permiten comunicarnos con las personas que deseemos, en cualquier parte del mundo. La prensa, publica toda clase de noticias sobre la caótica situación, en el país vecino. ¿Y las tierras raras?

¿Futuro? Yo le tengo miedo, a la velocidad con que se desarrolla la tecnología, no hay manera de ponerse a la par. La inteligencia artificial, es una realidad difícil de digerir. Meditar o solo pensar en sus posibilidades, hace temblar al más valiente. 

Talvez es mejor dedicarse a lo banal, vestidos, peinados, salones de belleza, chismes y música que de musical no tiene más que el nombre. Así nuestro cerebro se empareja con la masa dócil, manejable y el futuro se lo dejamos al destino. Los creyentes, como yo, lo depositamos en manos de Dios.

Cuando menos pensemos, una lluvia de partículas pueden caer en nuestro patio, fruto de algún cohete destinado a Marte, que se desvió de su ruta. ¿Ya no solo le temeremos a los ciclones y las masivas lluvias, ahora… ¿Quién sabe?   

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María Cristina de Carias

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