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La Vida miércoles, 11 de mayo de 2022

FÁBULAS EN ALTA VOZ

Hablando la gente se entiende

  • Hablando la gente se entiende

    Marta Quéliz

Marta Quéliz
Santo Domingo

A veces cargamos con ‘mochilas de problemas’ que por el tiempo que llevamos con ella a cuestas, ni cuenta nos damos de que nos estamos poniendo como el jorobado de Notre Dame. Todo esto sucede porque sabiendo que no somos superhéroes, vamos sacando una fuerza que no tenemos hasta que nuestro organismo protesta. Eso no solo me ha pasado a mí. Le pasa a usted, a este, aquel y a todos los seres humanos que, en algún momento de nuestra vida, creemos que podemos llevar la carga de una situación que solo con la ayuda de otros podemos alivianar.

Desde la acera de enfrente

Al estar del otro lado, vemos cómo nuestro prójimo arrastra con un pesado equipaje y creemos que el nuestro es más liviano, pero a él tal vez le pasa lo mismo, pues simplemente, desde la acera de enfrente las cosas se ven diferente. Es luego de analizar esta realidad que decido ir a una ciudad fabulosa donde pueda encontrar esa balanza que permita conocer qué tan pesado es mi equipaje para saber si es necesario compartir mi carga. Así lo hice. Noté que, en efecto el peso estaba por encima de mi capacidad física y emocional. Buscar refuerzo era necesario.

Un gran apoyo

En aquel lugar fabuloso encontré que para estos casos la mejor vía es compartir con personas cercanas entre las que puedes repartir las libras de más que vas cargando sin darte cuenta que llevas forzado tu cuerpo y mente. Allí te orientan al respecto y, si para cargar con “tu mochila” necesitas más que de tus seres queridos y personas cercanas, un profesional de la Psicología o Psiquiatría está a la orden del día para ti. Es un servicio gratuito que ofrecen porque las autoridades saben que en la salud mental y emocional es que está el bienestar de la persona. 

Ligera y segura

Al salir de aquella ciudad fabulosa, ya era otra persona. Al llegar a mi realidad, me había liberado por completo de esa “joroba” que tal vez no se me veía, pero que sí me hacía un gran peso. Me di cuenta que por su magnitud, hay problemas y situaciones que solos no podemos resolver. No es mi caso particular, es el de cualquiera de ustedes que lleve en su espalda más libras de las que su cuerpo puede soportar. Limpie su interior, deshágase de rencores, resentimientos, envidia, egoísmo y de todo lo que le impida caminar ligero, sobre todo, en un país donde la salud mental cuesta tanto dinero y esfuerzo que pocos pueden pagar. Busque ayuda siempre y sepa que, hablando la gente se entiende.