REALIDAD Y FANTASÍA

Regando el jardín

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María Cristina de CaríasSanto Domingo, RD

Emma goza un mundo regando el jardín. este es, definitivamente, el oficio que más le agrada.

Le compré una manguera novedosa que no pesa nada y es pequeñita, pero en cuanto se llena de agua se expande y abarca cien pies. Naturalmente que, además de echarle agua a las plantas, se moja de arriba abajo; esto hace parte de la diversión.

Mientras riega, mi morena cocinera les habla a sus amadas maticas. A unas las regaña por perezosas, a otras las alaba por sus verdes hojas, todas reciben algunas frases y esto, según las cábalas, ayuda a las plantas a crecer bellas y fragantes.

El ritual sucede un día de por medio, aunque cuando llueve se conforma con la regadera, para mojar las maticas que cuelgan de las paredes, a las cuales la lluvia no empapa.

No permite que nadie interfiera con su sagrado regadío, este ritual es intocable e intransferible, prefiere no cocinar a dejar de mojar sus maticas. Después se aleja, muy satisfecha, rumbo al baño para darse un duchazo.

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