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La Vida domingo, 07 de noviembre de 2021

Los bomberos veganos: un trabajo digno y poco remunerado

Las autoras pasaron un día en el cuerpo de bomberos de la ciudad de La Vega, donde recientemente ocurrió un siniestro.

  •  Los bomberos veganos: un trabajo digno y poco remunerado

    A finales de 1800 fue creado este edificio que en 1915 fue ocupado por las tropas invasoras norteamericanas sirviendo como cuartel, fortaleza y punto estrategico.

  •  Los bomberos veganos: un trabajo digno y poco remunerado
  •  Los bomberos veganos: un trabajo digno y poco remunerado
  •  Los bomberos veganos: un trabajo digno y poco remunerado
MARÍA TEJADA Y NATHALY TAVAREZ
La Vega, RD

Trabajo en equipo, disciplina y com­promiso con la so­ciedad, son parte de las cualidades que caracterizan al Cuerpo de Bomberos La Vega, héroes que día a día arriesgan su vida al cumplir con su labor.

Los bomberos expresaron la felicidad que sienten al ayudar a las personas, la mayoría des­de que eran niños se sintieron identificados con su labor, por lo que se fueron formando pa­ra ello. Cada uno, comparte or­gullo y motivación por servir a la ciudadanía, viendo su que­hacer como una vocación con la que se nace.

Los salarios
“El sueldo da para sobrevivir, sí, pero con dos trabajos más”, ex­presó César Abreu, director del Cuerpo de Bomberos La Vega.

No es un secreto que nume­rosas instituciones públicas en la República Dominicana tie­nen carencias económicas y es­te cuerpo de bomberos no es la excepción.

Su salario está por debajo del sueldo mínimo, ya que cuentan con una remuneración mensual de RD$5,000 pesos y un bono del 911 por la misma cantidad, lo que incrementa sus ganan­cias al mes, sin embargo, no se sienten seguros por este incen­tivo debido a que puede ser re­tirado en cualquier momento. En ese orden, la institución reci­be un monto de RD$150,000 pesos para cubrir los gastos de alimentación, pues laboran en jornadas de 7:00 AM hasta las 7:00 AM del otro día, ofrecien­do el servicio cada 48 horas.

De dicha cifra se costea el mantenimiento de los camio­nes, equipos y demás nece­sidades; resultándoles difícil cubrir los gastos con esta can­tidad.

Según Abreu, no ha habido una inversión en la institución en más de 10 años, es decir, desde entonces cuentan con los mismos RD$150,000 pe­sos, que se le asignan para cu­brir todo su mantenimiento in­terno y debido a la inflación ya no es suficiente.

Destaca que el avance y principal sustento ha sido por mérito propio en su mayoría y por donaciones de manera pe­riódica por parte de institucio­nes nacionales e internaciona­les.

Dentro de las entidades ex­tranjeras que envían ayuda, destaca ‘Angels Wings’, funda­ción que durante años ha hecho diversas donaciones a la corpo­ración.

Debido a la poca retribución por su trabajo, se sienten obliga­dos a ofrecer servicios indepen­dientes como de electricistas, jardineros, constructores, masa­jistas, choferes, entre otras labo­res.

La capacitación es vital
La falta de un personal sin es­tudios no es algo que caracte­rice a esta institución, puesto que imparten cursos como: res­cate en agua, tierra, paramédi­co, primeros auxilios, clase con­tra incendio, rescate vehicular, atención sanitaria básica, entre­namiento físico para la resisten­cia, entre otros más y, a su vez, le flexibilizan el horario laboral para que tengan la oportunidad de adquirir nuevos conocimientos.

“No se le quita el espacio de estudiar a nadie, si hay que pagarle un curso a alguien se le paga. El avance de la sociedad está en el estudio”, resaltó con énfasis Ramón Silva, teniente coronel.

Todo esto con el fin de que, a la hora de ejercer su labor, se encuentre con la capacidad necesaria para afrontar las emergencias que surgen diariamente, según explicaban Abreu y Silva.

Por otra parte, este colectivo, además de apagar fuegos de gran magnitud, también se ocupan de incendios forestales, los cuales son atendidos de manera inmediata para evitar su expansión.

De ahí la importancia de que todos los bomberos sean comunitarios veganos y su permanencia en la provincia, para no perder así su esencia comunitaria y la representación de su pueblo, incluso aunque uno de ellos esté libre de su labor, si se presenta uno de estos siniestros y se necesiten refuerzos mayores, siempre esté disponible y cerca para ayudar.

Historia y condición actual A finales del 1800 fue creado el edificio, el cual para 1916 fue ocupado por las tropas estadounidenses tras su intervención, sirviéndole como cuartel y fortaleza y también como punto estratégico por la ubicación que posee, ya que, en aquel tiempo podía observarse toda la ciudad y les era útil para vigilar sus alrededores. Luego de la salida de los norteamericanos, fue finalmente tomado en 1953 para ser Cuerpo de Bomberos La Vega.

A partir de este y otros episodios históricos, la estructura ha jugado un papel importante en la ciudad, sin ser tomada en cuenta para su conservación óptima; figurando entre sus condiciones ladrillos caídos y el desasosiego constante de que el techo se les caiga encima, el cual se estima que acondicionarlo de forma adecuada costaría unos RD$2 millones de pesos.

Entre las personas que se han esforzado por mejorarlo, destaca Salazar, un ciudadano ecuatoriano que se ha enfocado en mejorar las instalaciones, puesto que estas no se encuentran en buen estado, al punto que, de ocurrir un terremoto la parte trasera del edificio se hundiría, pues él mismo indica que “los ladrillos fueron pegados con saliva”.

Condiciones de los equipos
En lo que concierne a sus herramientas de trabajo, el director comentó que poseen gran cantidad de agua, que sirve de abastecimiento y que además, poseen suficientes camiones para su labor; ofreciéndose incluso de soporte de ayuda para otras emergencias fuera de la provincia debido al buen estado de sus equipos. La única preocupación en lo que concierne a sus camiones, es la exposición al sol y a las lluvias que tienen los mismos, puesto que provoca que se dañen mucho más rápido.

Precauciones
Ante la llegada del actual Coronavirus, las autoridades han facilitado las mascarillas y las vacunas para estos bomberos quienes fueron inoculados en la fase 1, además de proporcionarles las pruebas requeridas por motivo del referido virus.

Dicha entidad sirvió durante tres meses como centro de vacunación, siendo esto un ejemplo del compromiso social que tiene la institución.

Sus necesidades
Cada uno de ellos tienen en común su orgullo y motivación por servir a la ciudadanía, más que un sueldo, lo ven como vocación de servicio, por lo que consideran que no basta con querer ser bombero, sino el nacer con ese sentimiento de ayuda a la población, pero de igual manera, tienen sus carencias.

A pesar del servicio ser su “pasión“, consideran que un aumento de sueldo por su labor es necesario, no solamente porque no les da para sustentarse a sí mismos y a sus familiares, sino porque entienden que así sería lo justo.

En ese orden, exteriorizaron su preocupación por el hecho de no tener un seguro de vida independiente por laborar como bomberos en el caso de que algo les ocurra en su labor, lo que les resulta alarmante por los constantes peligros a los se enfrentan. Algunos tienen seguros de salud pero corresponden a trabajos externos.

En adición a esto, el transporte representa otra dificultad para ellos. Costear los pasajes es difícil debido a la poca cantidad de dinero que manejan. “No todos los días hay 100 pesos”, dijo Jefry Suarez, uno de los empleados de la organización.

Además, expresaron que aunque disfrutan de la comida que se les brinda día a día, algunos de estos consideran que el menú debería variar, de modo que favorezca su alimentación. Todo esto es parte de sus vivencias y esperan que sea resuelto con prontitud.

Trayectoria con vocación
Un claro ejemplo de amor por lo que hacen es el señor Ramón Elías Silva, teniente coronel, quien es la persona más antigua en la institución, con 37 años de labor, quien se unió en 1984 tras observar la necesidad de ese tipo de ayudas a la sociedad y el cual señaló también, que todo lo que es y tiene es gracias a la empresa.

“Como ser humano me gusta ayudar, no me importa el dinero, lo que me importa es la persona y servirle al prójimo”, comentó Silva.

Asimismo, destacó el notorio cambio que ha visto a lo largo de los años, pues al entrar solo había dos camiones y gracias a Abreu y al síndico Kelvin Cruz, tienen más condiciones en comparación a sus inicios.

”La mejor enseñanza de un bombero viejo a uno nuevo, es ser un bombero viejo”, subrayó, haciendo alusión al valor de la experiencia en el trabajo social.