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La Vida miércoles, 06 de octubre de 2021

FÁBULAS EN ALTA VOZ

Triple tragedia

  • Triple tragedia

    Marta Quéliz

Marta Quéliz
Santo Domingo, RD

El asesinato de Leslie Rosado envuelve una tragedia que involucra a tres víctimas directas: Ella, la criatura que llevaba en su vientre y la frustración que deja a su hija menor de edad que presenció lo ocurrido. Duele, encoge el corazón, obnubila la mente y hace crecer aun más la desconfianza en el sistema policial de este país.

Muerte a sangre fría

Turbias son las razones dadas para justificar el hecho, pero por más que se disfrase el informe y la verdad de los hechos, hay algo que no hay forma de tapar, la muerte a sangre fría de una madre, una ciudadana de bien, una profesional de éxito… Todavía la sociedad está aturdida por la acción cometida por el cabo de la Policía, quien “defendiendo” su familia acabó con otra.

Infancia truncada

Como madre, como dominicana, como ser humano me ha destrozado este triple asesinato. Sí, así lo entiendo. Porque tal vez Leslie y su bebé perdieron la vida, pero su hija ha perdido el derecho de tener una infancia feliz, de crecer junto a su madre, de abrazarla en esas noches de frío y temor y de recibir ese apoyo incondicional que solo una madre puede dar cuando sus hijos lo necesitan. Janli Disla Batista también es el asesino de los dulces sueños de esa niña, a quien habrá que llevar a una ciudad fabulosa para que olvide la amarga experiencia que él le ha hecho vivir.

Ella necesita ese viaje

Quiero verla en ese lugar bonito donde la vida de las personas es sagrada, donde no hay monstruos que asustan, donde no hay ira que trastorne el raciocinio de la gente, donde la comunicación y el entendimiento conforman la clave de las buenas normas de convivencia. Allí no hay niños y niñas que sufran. Ninguno se cría sin sus padres porque la infancia es una etapa de alegría, no de lágrimas y sufrimiento. Cuando un infante llora, el motivo puede ser un juguete extraviado, un capricho normal de la edad o cualquier otra razón trivial que no compromete sus sentimientos, su paz, su felicidad.

Cruda realidad

Con dolor en el alma, había que traer a la pequeña a su realidad. Su familia la espera para acompañarla a superar los daños que el hecho pudo ocasionarle. Al menos ella tiene quiénes le busquen ayuda. Mientras, en el país, hay muchos otros casos donde hay niños y niñas con una infancia trunca porque existen verdugos que, al tiempo que le arrebatan la vida a su madre o a su padre ante sus ojos, les van cambiando sueños por traumas, aunque las condenas no castigan este tipo de crimen. Disla Batista solo pagará por la muerte de Leslie y su criatura, el daño que ocasionó a su hija siempre quedará impune.