REALIDAD Y FANTASÍA

El volcán

María Cristina de Carías
Santo Domingo, RD

Afortunadamente nosotros no poseemos volcanes, los hay en las Antillas, pero nuestro pedacito de tierra tiene bellas montañas que no alcanzan, gracias a Dios, la categoría de volcanes.

Estas montañas guardan en su interior una de las fuerzas más poderosas e impredecibles de la naturaleza. Cuando un volcán revive, no hay nada en el mundo que pueda contrarrestar su fuerza destructiva.

Los países de América poseen diferentes volcanes, a cuál más poderoso, cuando están activos, causan destrucción y pánico, sin que ninguna tecnología pueda detenerlos. Provocan temblores y también tsunamis.

En estos días, un volcán en la isla española de La Palma, en el archipiélago de las Canarias, explotó, expulsando lava y fuego en tal magnitud que se ha tragado ya poblaciones y ha causado que su población haya tenido que huir con la ropa puesta, debido a las lenguas de lava que están devorando la isla.

Las fuerzas de la naturaleza siguen controlando nuestras vidas. Aunque no poseemos volcanes, sí tenemos el terrible peligro de los huracanes y también los temidos temblores que provocan destrucción y muerte. Hace poco, en Haití, nuestro vecino, un movimiento telúrico causó destrucción y muchas víctimas.

Nosotros, afortunadamente, no hemos sufrido ningún fenómeno en este año. Demos gracias a Dios y roguemos porque tengamos esa suerte en el futuro.