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La Vida miércoles, 22 de septiembre de 2021

FÁBULAS EN ALTA VOZ

El rencor corroe el alma

  • El rencor corroe el alma
Marta Quéliz
Santo Domingo, RD

Desde mi punto de vista, el rencor es el sentimiento más dañino que puede existir. Es como un cáncer que hace metástasis y se mete por los huesos invadiendo todo tu ser. Tal vez en algún momento, todos lo hayamos experimentado, sin embargo, hay quienes lo van acumulando y, si se quiere, lo van archivando con nombres y apellidos. Tienen grandes almacenes con este tipo de expediente, y no importa los años que tengan en el archivo, lo “conservan” como nuevo.


“Perdono, pero no olvido”
Esta es una frase común, un tanto gastada, pero muy acertada. ¿Quién no la ha dicho o escuchado alguna vez? Creo que pocos pueden levantar la mano. Muchos solemos utilizarla para hacer referencia a que no guardamos rencor y, en efecto, puede que sea así. Claro, siempre y cuando el perdón sea verdadero, de corazón, pues es en él que está el deshacerse de ese sentimiento feo que nos roba la paz. Lo de: “no olvido” es algo lógico. Que hayamos perdonado no quiere decir que ya olvidamos, aunque si ya disculpamos debemos tratar de no quedarnos atrapados en el pensamiento de lo que nos molestó porque es ahí donde vamos dándole forma al rencor.

 

En una ciudad fabulosa
No soy una santa, pero estoy clara en que el rencor corroe el alma, y siempre, cuando oro, pido a Dios que me ayude a olvidar las cosas y los actos que pueden herirme y llevarme a ser una de esas personas que archivan y conocen al dedillo dónde tienen colocado cada caso. Para ver qué tal viven los residentes de la ciudad fabulosa, decidí hacer un pequeño viaje y aprender de ellos para, en mi realidad, aplicar esos conocimientos y, cada día poner mayor empeño para nunca caer entre quienes guardan tanto que hasta se enferman de dolor y sentimiento.

 

Si ya no duele, es porque no hay rencor
Cuando llegué a ese lugar, me alegró tanto ver cómo la gente ríe y en su risa deja ver cuán transparente es su alma, lo limpio que está su corazón, lo hermosa que es su vida: Ellos mismos me contaron que pocas personas sufren del corazón, que tienen las cifras más bajas de personas con dolores de cabeza, que pocos enferman de cualquier otro quebranto porque allí nadie guarda resentimiento. Sí, ese dolor que guardas y que se te riega como el cáncer por todo el cuerpo y no te deja vivir. Me sorprendió saber lo claro que están en que a veces a quién se le guarda rencor ni se entera del peso que se lleva por dentro. Esto me bastó para regresar convencida de que no vale la pena almacenar sentimientos oscuros que solo hacen daño a quien los sufre. Así que desde hoy, vamos todos hacer un simple ejercicio: ir sacando los expedientes archivados que tenemos y, poco a poco lograremos limpiar nuestra alma, y darnos cuenta de que si ya no duele, es porque no hay rencor.