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La Vida martes, 01 de junio de 2021

Ciberacoso: daño a través de las tecnologías

  • Ciberacoso: daño a través de las tecnologías
Leipzig Guzmán Mena
Especial para L2
Santo Domingo

El crecimiento exponencial de las Tecnologías de la Información la Comunicación (TIC) ha aportado muchos beneficios, sin embargo, no cabe duda de que también ha traído perjuicios.

Entre estos podemos mencionar el ciberacoso, que en general es definido como “un fenómeno que consiste en un acto o comportamiento agresivo en el que se utiliza las TIC por parte de un individuo o un grupo de individuos (ciberacosador o ciberacosadores), de forma deliberada, repetitiva y hostil con el objetivo de dañar a otra persona (cibervíctima) que no puede defenderse fácilmente”, (Quezada, 2020, p. 23).

De acuerdo con Hernández y Solano (2007), el ciberacoso o ciberbullying puede presentar cierta similitud con otras maneras de acoso, por la premeditación, violencia e intención.

Sin embargo, contiene características específicas que son propias del ciberacoso. Dentro de estas características se encuentran: (a) un buen conocimiento y dominio de las TIC; (b) un agresor desconocido, lo que provoca en la víctima un mayor sentimiento de impotencia; (c) uso de diversas formas de acoso utilizando las TIC; (d) invasión de privacidad incluso, en ocasiones, poniendo en riesgo la seguridad de la víctima; y (e) en la mayoría de los casos, estos acercamientos se producen en largos períodos de tiempo.

Existen varios tipos de ciberacoso. Dentro de estos podemos encontrar mensajes de insultos, mensajes ofensivos reiterados, alteración de información para denigrar a la víctima con falsas acusaciones, suplantación de identidad, persecución, amenazas, extorsión sexual y hostigamientos en línea (Marín-Cortés & Linne, 2021). El agresor, por lo regular, utiliza estrategias diversas para conseguir su fin. Entre estas se encuentran ganar la confianza de la víctima con elogios y persuasiones, asedio continuo, insultos, robo de cuentas para obtener información de la víctima y con esto proceder a la extorsión, entre otros.

Tanto niños como adultos nos encontramos expuestos a los diversos tipos de ciberacoso sin importar nuestras características demográficas, creencias o ambiente en el que nos desenvolvemos. En un estudio realizado por Marín-Cortés y Linne (2021) se evidencia que este es un fenómeno en crecimiento, por lo que debe ser objeto de atención debido al impacto que produce el mismo en todos los aspectos del diario vivir de quien es víctima de ciberacoso. En este sentido, cualquier individuo malintencionado con buen dominio y uso de las TIC, puede verse motivado a realizar acercamientos a personas a través del ciberespacio, convirtiéndolas en sus víctimas. Las circunstancias actuales crean más vulnerabilidad debido a la alta incidencia del uso de la virtualidad como herramienta de trabajo, estudios, y entretenimiento. Es por esto que es vital permanecer atentos en todo momento para evitar recibir este tipo de ataques, de recibirlos, manejarlos adecuadamente y, en adición, educar a nuestros cercanos a permanecer alerta.

Dentro de las recomendaciones que podemos seguir para ser menos vulnerables a este tipo de acoso se encuentran: (a) evitar la colocación de informaciones personales en páginas y/o redes sociales; (b) evitar aceptar en sus redes sociales a desconocidos; (c) almacenar cualquier tipo de información que le sea enviada y le parezca sospechosa, por si necesita utilizarla en algún momento como evidencia; (d) evitar el envío de archivos visuales que pudiesen ser utilizados para extorsión o chantaje en su contra; (e) evitar conversaciones con desconocidos (si no lo hace en su vida regular, de manera presencial, ¿por qué hacerlo virtual?); sin embargo, si lo hace, evite facilitar informaciones personales acerca de usted o de sus cercanos; (f) dedicar un tiempo en configurar las opciones de privacidad de las aplicaciones que utiliza; (g) si recibe mensajes de desconocidos, no contestar y, de ser insistentes, contactar a las autoridades; (h) educar a los menores de edad que se encuentran con usted y están expuestos a la virtualidad, explicando y dando confianza para que le informen cualquier situación que pueda ser irregular en su uso de la virtualidad.


La autora: Ing. Leipzig Guzmán Mena, Ph.D. Ingeniera Telemática, directora Académica de la Escuela de Ingeniería en Tecnologías de la Información y la Comunicación, Universidad Iberoamericana (Unibe)
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REFERENCIAS 

- Hernández Prados, M., & Solano Fernández, I. M. (2007). Ciberbullying, un problema de acoso escolar.  Revista Iberoamericana de Educación a distancia. ]
- Marín-Cortés, A., & Linne, J. (2021). Una tipología del ciberacoso en jóvenes. Revista Mexicana de Sociología, 83(2). 
- Quezada, E. C. (2020). Violencia escolar: el acoso escolar y el ciberacoso.