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La Vida jueves, 10 de junio de 2021

FOLCLOREANDO

La actitud y la solidaridad en tiempo de Covid-19

  • La actitud y la solidaridad en tiempo de Covid-19

    Xiomarita Pérez

Xiomarita Pérez
xiomaritabaila@gmail.com
Santo Domingo

Esta frase de Indira Gandhi me encanta: “El mundo exige resultados. No les cuentes a otros tus dolores de parto, muéstrales al niño”. Aunque se relaciona más con la liberación de la mujer sin rivalizar con el hombre, la estoy aplicando con mi debut del Covid-19 a mediados del mes de mayo.

El niño que muestro ahora es el resultado negativo de la prueba.

Desde hace un año he observado que para mucha gente es un placer publicar que se contagió del virus y lo hacen con responsabilidad, pero lo hacen públicamente y me pregunto, porque quizás estoy equivocada: ¿qué gano yo con publicar que tengo el Covid y no haber tomado las medidas pertinentes para evitarlo?

Debo de reconocer que a principio de la pandemia tuve unos vecinos maravillosos que me asistieron en las compras de supermercado.

Pues les cuento que más que yo no se cuidó nadie, sin dejar de hacer diligencias, pero alerta. Ni siquiera colocaba las palmas de mis manos en el pasamano del Metro de Santo Domingo ni en los tubos de metal, pero luego me vacuné y tuve una afección que la confundí con el Polvo del Sahara, pero lo rebasé.

Las únicas personas que supieron que estaba contagiada fueron las que me llamaron para saludarme y de paso les daba la información y les decía que no me interesaba publicarlo. Estaba sola, mis hijas una en Panamá, otra en EE.UU. y la mayor con su familia en la Capital, pero me daban asistencia telefónica y, no lo niego, tuve enfermeras, “norsas” y asistentes.

Nathalia me monitoreaba tres veces al día para uno de los protocolos de salud, ya que llevaba otros que tenía que obedecer; Amelia me chequeaba con el “feistan” y a Noelia le dije que hiciera el viaje a su destino y todo fluyó de maravilla.

La solidaridad se posó en la cuarta planta y no me faltaron cocos de agua, jengibre, tés, tisana, fardos de agua, caldos, limones, pistachos, mangos, naranja de jugo, chinola, pescado, pasteles en hoja, arepa, batata asada, espirómetro, bizcocho de zanahoria y el préstamo de un aparato de ozono.

No sé si fue por los medicamentos, por lo que me rehidraté o por todo lo que comí (porque hasta hice pescado con coco), o si fue por la gente que me animaba (yo nunca me desanimé, hice Zoom e Instagram en vivo), y hasta el cutis tiene lozanía.