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La Vida lunes, 07 de junio de 2021

COSAS DE DIOS

¿Qué hará hoy para ser feliz?

  • ¿Qué hará hoy para ser feliz?
Alicia Estévez
Santo Domingo, RD

Empecé a evaluar cuántas de mis acciones diarias tenían el propósito de hacerme feliz, gracias a un predicador cristiano que hablaba al respecto. Este decía que debemos escuchar nuestras almas, poner atención a lo que necesitan. Yo no oía la mía. Nunca, hasta ahora, al despertar, me pregunté qué podría alegrar mi existencia, en la siguiente jornada. Escribía una lista de obligaciones, no de pequeños placeres, a la mano, que alivian la carga de la cotidianidad.

La lista

Revisé los compromisos, a los que dedico la mayor parte de mi tiempo, y todos corresponden a obligaciones de mis distintos roles, pero noté que había hecho a un lado momentos gratificantes para los cuales no saqué un hueco en mi agenda. No hablo de salir al teatro, al cine o con amigas, porque, con la pandemia, hay placeres que pueden resultar caros y, es de orden, prescindir de ellos. Hablo de orar, dedicándole el tiempo que amerita, asistir a misa y al Santísimo, caminar, leer, escuchar música, bailar, regar las plantas, jugar con el perro, ver un documental o una película y cocinar para mis hijos. En fin, actividades que disfruto y están a la mano, en medio de esta estresante emergencia general de salud.

Plantas parlanchinas

Así que me he puesto como meta preguntarme, todos los días, ¿qué puedo hacer hoy para sentirme feliz? El primer día, me detuve a escuchar los pájaros, que acuden a mi balcón, atraídos por las plantas. A estas últimas, les hablé como hacía mi mamá. Ella les daba los buenos días y las piropeaba: ¡Qué linda están hoy! Al hacerlo yo, experimenté que cuando les hablas a las plantas, con alegría, también, tú te alegras.

Romper el silencio

Otro detalle, que no había notado, es que crecí en un hogar con mucha música, mi papá tocaba varios instrumentos, pero, con los años, me he vuelto silenciosa. Así que la música volvió a escucharse en mi casa y, por primera vez, que recuerde, mi hijo Jorge Rafael vino a mi cuarto, para cerrar la puerta, porque mi artista preferido no le gusta.

Cazar momentos

De modo que he seguido cazando momentos, a lo largo del día, que mimen mi corazón. También, regresé a la misa de la mañana y sentí como si celebrara una fiesta. Ahora, sin dejar de lado las obligaciones, como decía el predicador, me detengo a escucharme, pese al ruido del dolor, que se abate sobre la humanidad, en estos días de prueba. Para bien de todos, vamos a alimentarnos de Dios y de los detalles hermosos que él nos ha regalado, sin atentar contra nuestro bienestar o el de los otros, preguntémonos qué haremos hoy para ser felices.