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La Vida jueves, 25 de febrero de 2021

FOLCLOREANDO

¡Xiomarita, tú eres famosa!

  • ¡Xiomarita, tú eres famosa!
Xiomarita Pérez
xiomaritabaila@gmail.com

 ¿Famosa yo? Famosas son las personas que tienen un historial no muy bueno. Prefie­ro que me digan que soy popular. Tam­poco me gusta que me cataloguen de “in­fluencer”, porque no promuevo nada que no consuma ni tampoco que sea dañino en cualquier renglón. Las redes están repletas de personas que no les importa promover artículos, alimentos, etcétera, porque lo importante es el dinero que puedan pagar­les y nadie dice nada.

¡Xiomarita, eres folklorista! Tampoco me gusta, aun­que muchas veces me publican así y no me siento cómoda. Más bien he adoptado “trabajadora del fo­lklore”, “curadora de contenido” o experta en la trans­formación de la cultura, que he venido por mucho tiempo hablando, escribiendo y discutiendo sobre esos cambios que se dan que enriquecen o podrían afectar negativamente esos hechos folkloricos. Tam­bién me gusta “recolectora de datos”, porque valoro esos archivos que poseo producto de la recopilación temática del folklore y que les facilita a los investiga­dores trabajar en sus proyectos.

¡Xiomarita, eres crítica! Me encanta que me lo digan, no soy complaciente. Soy respetuosa del otro, pero no me gustan los inventos. Algunas personas y cole­gas me catalogan de altanera, porque no me gustan los reconocimientos “pelao”, sin ninguna justifica­ción, solo la de estar en una lista de gestión empresa­rial o institucional, pero no critico a las que lo reciben. Critico esos videos realizados a los portadores de tra­diciones, cuyos escenarios o elementos que giran al­rededor de los mismos no van acordes con lo que pro­yectan y nadie dice nada.

Critico también a algunos que viven fuera del país, que son más nacionalistas que los que residimos en el mismo, que hacen actividades sin criterio, no inda­gan, no leen, no vienen al país y quieren que les de­mos el visto bueno como las personas más dedicadas a la cultura, pero están fosilizados, porque lo único que ven en la televisión es a la doctora Polo. Otros es­tán muy interesados y tienen un cargo en el exterior, pero lo que devengan no da ni siquiera para los hono­rarios del tallerista invitado y nadie dice nada.

¡Así no se trabaja la cultura!