SALUD

Los síntomas de hipertensión en las mujeres a menudo se confunden con la menopausia, advierten los cardiólogos

Europa Press
Madrid

Las complicaciones del embarazo y la menopausia precoz aumentan el riesgo futuro de enfermedad cardíaca de las mujeres.

Cardiólogos, ginecólogos y endocrinólogos recomiendan cómo ayudar a las mujeres de mediana edad a prevenir problemas cardíacos posteriores en un documento de consenso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) publicado este martes en el 'European Heart Journal', la revista de la Sociedad Europea de Cardiología.

"Los médicos deben intensificar la detección de hipertensión en mujeres de mediana edad", afirma el documento. Hasta el 50% de las mujeres desarrollan presión arterial alta antes de los 60 años, pero los síntomas, por ejemplo, sofocos y palpitaciones, a menudo se atribuyen a la menopausia.

"La presión arterial alta se llama hipertensión en los hombres, pero en las mujeres a menudo se la etiqueta erróneamente como 'estrés' o 'síntomas de la menopausia'", explica la primera autora, la profesora Angela Maas, directora del Programa de Salud Cardíaca de la Mujer en el Centro Médico de la Universidad Radboud, en Países Bajos.

"Sabemos que la presión arterial se trata menos en las mujeres en comparación con los hombres, lo que las pone en riesgo de fibrilación auricular, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular, lo que podría haberse evitado", recuerda.

"La vida de una mujer proporciona pistas de que es necesario comenzar temprano con la prevención --añade la profesora Maas--. Tenemos que evaluar a las pacientes de manera diferente a los hombres, y no solo preguntar sobre el colesterol alto. Esto nos permitirá clasificar a las mujeres de mediana edad como de alto riesgo o de menor riesgo de enfermedad cardiovascular".

La preeclampsia está relacionada con un aumento de cuatro veces en la insuficiencia cardíaca y la hipertensión y un riesgo duplicado de accidente cerebrovascular. Las mujeres que tienen una menopausia natural temprana (es decir, no quirúrgica) antes de los 40 años también tienen más probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares; cada año se asocia con un aumento del riesgo del 3%.

Las afecciones inflamatorias autoinmunes como la artritis reumatoide y el lupus son más comunes en las mujeres que en los hombres y aumentan el riesgo cardiovascular alrededor de la menopausia.

"Hay varias fases de la vida en las que podemos identificar subgrupos de mujeres de alto riesgo --recuerda la profesora Maas--. La presión arterial alta durante el embarazo es una señal de advertencia de que la hipertensión puede desarrollarse cuando una mujer entra en la menopausia y se asocia con la demencia muchas décadas después. Si no se aborda la presión arterial cuando las mujeres tienen entre 40 y 50 años, tendrán problemas a los 70, cuando la hipertensión es más difícil de tratar".

El documento brinda orientación sobre cómo controlar la salud del corazón durante la menopausia, después de las complicaciones del embarazo y durante otras afecciones, como el cáncer de mama y el síndrome de ovario poliquístico (SOP).

Así, se reconoce el papel importante de un estilo de vida y una dieta saludables, por ejemplo, para el manejo óptimo de la salud menopáusica y en mujeres con SOP, que tienen un riesgo elevado de hipertensión arterial durante el embarazo y diabetes tipo 2.

Si bien la terapia hormonal menopáusica está indicada para aliviar síntomas como sudores nocturnos y sofocos en mujeres mayores de 45 años, los autores recomiendan evaluar los factores de riesgo cardiovascular antes de iniciar el tratamiento. No se recomienda la terapia en mujeres con alto riesgo cardiovascular o después de un accidente cerebrovascular, ataque cardíaco o coágulo de sangre.

El documento brinda consejos para las mujeres transgénero. "Estas mujeres necesitan terapia hormonal por el resto de sus vidas y el riesgo de coágulos sanguíneos aumenta con el tiempo", recuerda Maas.

El documento establece que las mujeres transgénero "siempre deben ser alentadas a reducir los riesgos de estilo de vida modificables" al tiempo que reconoce que "los beneficios psicosociales de la terapia hormonal con una imagen corporal mejorada pueden resultar en elecciones de estilo de vida más saludables".

Y considera que es necesaria la colaboración entre cardiólogos, ginecólogos y endocrinólogos para brindar la mejor atención a las pacientes. "Las mujeres pueden ayudar a sus médicos a prevenir problemas cardíacos y hacer diagnósticos más tempranos al mencionar cuestiones como embarazos complicados y menopausia precoz y controlar su propia presión arterial", concluye.