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La Vida martes, 29 de diciembre de 2020

REALIDAD Y FANTASÍA

El banquete navideño

  • El banquete navideño
María Cristina de Carías
Santo Domingo, RD

Una vez más, celebramos la Navidad en familia. La de este año fue diferente, lógicamente; la amenaza del temido Covid no nos permitió organizar una celebración por todo lo alto, como a Emma le encanta. Es la ocasión para ella lucirse con los platos preferidos por toda la familia, sin estas delicias, definitivamente la Navidad ¡sería muy diferente!

Emma después de cerrar con broche de oro la preparación de los famosos pudines, después de haberlos bañado concienzudamente con el oloroso vino de pasas de corinto, operación que duró varios días en los que la casa entera se impregnó del embriagador olor, dejó la carga en mis manos para empacarlos y decorar las latas. Tuve que hacer una última excursión al supermercado, en búsqueda de los ingredientes para la cena de Nochebuena. Emma me advirtió muy seria que no se me ocurriera traer productos que no fueran de primera calidad; para esa noche no se podía ahorrar, todo tenía que ser perfecto.

Así que, cumplido mi cometido, la dejé en sus fogones y me dediqué a los adornos. Los olores de mi casa cambiaron y el aroma del jamón y el puerco asado se adueñó del ambiente. Esta es la preparación favorita de mi morena cocinera y no admite curiosos ni pinches en su cocina. Sus mágicas manos convierten los ingredientes en platos dignos del chef más exigente. Esto lo saben muy bien mis hijos y nietos y este año se repitió la magia. Lo único que me es permitido es arreglar la mesa y procurar que los adornos estén a la altura del banquete. Para ello cuento con la ayuda de mis hijas. Este año la mesa lucía regia, como si no le tuviera temor a la pandemia.

Todo trascurrió a pedir de boca. Después de repartir los regalos del angelito y los otros obsequios que acostumbramos a regalar, nos dispusimos a saborear los deliciosos platillos para olvidarnos por un rato del mal que nos aqueja y dedicarnos a deleitarnos, degustando las viandas navideñas. Emma se pavoneó entre los comensales, recibiendo parabienes porque este año todo estaba más sabroso. Yo espero que este banquete sirva de antídoto en lo que llega la vacuna que ¡nos librara del bicho!