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La Vida domingo, 22 de noviembre de 2020

El mensaje perdido de una paloma mensajera

El ave no llegó a su destino y una pareja en pleno veraneo lo halló encerrado en una cápsula de aluminio, en perfecto estado.

  • El mensaje perdido de una paloma mensajera

    Una carta llega a su destino por la vía segura.

SILVIA AYUSO
Tomado de El País
París, Francia

Un mensaje militar perdido por una paloma mensajera probablemente en 1910 acaba de ser reencontrado. El mismo trata sobre unas maniobras militares en una de las zonas de Europa, Alsacia, más disputadas durante la Primera Guerra Mundial.

Según el museógrafo que conserva el hallazgo, este le fue entregado por un donante, de identidad no revelada, y consideró que el mismo pudo ser transportado por una paloma mensajera que no pudo llegar a su destino.

El descubrimiento corrió a cargo de una pareja mientras paseaba. Según informaron al museo, el documento estaba dentro de una curiosa cápsula metálica, por lo que decidieron ponerlo en manos de un experto. De esa forma, fue a parar bajo el cuidado de Dominique Jardy, restaurador de un pequeño museo regional.

El especialista todavía se maravilla de la concatenación de casualidades para descubrir un hallazgo tan inédito como fortuito: un mensaje militar alemán extraviado durante más de cien años. “Es extremadamente infrecuente que suceda algo así, yo jamás he escuchado algo semejante, el mensaje de una paloma mensajera encontrado 110 años más tarde”, El museo-memorial de Linge-Orbey, en estos momentos dedica una exposición permanente a uno de los enfrentamientos más crueles de la Primera Guerra Mundial entre Alemania y Francia.

El mensaje en sí no tiene un enorme interés estratégico. Está escrito en idioma alemán con letras góticas de la época —y que llevó al experto a tener que pedirle ayuda a un colega germano para que le transcribiera el corto texto—, y trata sobre unos movimientos de tropas alemanas en el área de Colmar-Ingersheim.

El remitente es un oficial de infantería prusiano destacado en el norte de Ingersheim, que escribe a un superior de su mismo regimiento. En aquella época, Alsacia formaba aún parte de Alemania. “Es una especie de telegrama para los altos mandos”, resume Jardy.

Lo que sí resulta interesante es el contexto del documento. Pese a la dificultad de dilucidar la fecha del mensaje, ¿1916, en plena Guerra Mundial, o 1910? Jardy se inclina por esta última. “Es más probable que fuera en 1910, año hubo grandes maniobras militares antes de la guerra y es más probable que fuera en esa época”, explica. “Nos da información de grandes maniobras, antes de la Primera Guerra Mundial, las tropas, ya fueran francesas o alemanas, realizaban muchos entrenamientos de combate, y eso sucedió antes del conflicto de 1914-18”.

Aunque en esa época el mundo ya conocía nuevas formas de comunicación, no es extraño que los militares siguieran haciendo uso de un método tan tradicional como las palomas mensajeras. Ya había teléfono y estaban las señales ópticas, pero las palomas tenían más posibilidades de llegar si las líneas telefónicas se cortaban por disparos o bombardeos. Era una de las maneras más seguras de enviar un mensaje rápido. Aunque a veces fallara el sistema, como en este caso.

Más de un siglo después, en ese mismo bosque de Ingersheim donde se movían las tropas germanas, una pareja, durante un paseo vacacional, halló una curiosa cápsula de aluminio que, salvo algunos arañazos, parecía intacta. Ya en casa, el hombre la abrió y se encontró el papel, que parece sacado de un cuaderno militar, con un texto escrito a lápiz en idioma alemán. Por suerte, “tuvo la intuicion de traerlo al museo de Linge. Fue algo muy bueno, a veces la curiosidad es buena”.

Tanto la cápsula como el papel en ella encerrado estaban en excelentes condiciones. El envoltorio seguía cerrado herméticamente y por ello el mensaje se conservaba intacto, aunque ahora, una vez expuesto a los efectos de la investigacion y la cotidianidad, ha comenzado un rápido proceso de deterioro. Sin embargo, el museo de Linge lo esté preparando y protegiendo de la luz y el aire antes de su exposición al público.

Pero eso tardará aún. El museo suele cerrar desde mediados del presente mes de noviembre hasta la Semana Santa debido a que se encuentra en una zona montañosa afectada por la nieve en temporada invernal. La pandemia de coronavirus les ha obligado a clausurar prematuramente. Pero el hallazgo ya tiene su lugar definitivo dentro del hogar de conservación de la exposición popular: en una vitrina junto a un maniquí con el uniforme de ese regimiento alemán que envió el mensaje y que estaba estacionado en Colmar.