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La Vida sábado, 07 de noviembre de 2020

Dermatología: Medio siglo formando residentes médicos

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  • Dermatología: Medio siglo formando residentes médicos
Dayana Acosta
Especial para L2
Santo Domingo, RD

 Ser médico dermató­logo implica tener las competencias y capaci­tación necesarias para prevenir, diagnosticar y tratar todas las enfermedades re­lacionadas con uno de los órga­nos más grandes del cuerpo que es la piel, incluyendo sus anexos que son las uñas y el pelo.

Para ser dermatólogo, primero debes formarte como médico ge­neral por un tiempo estimado de cinco a seis años en una de las uni­versidades acreditadas de nuestro país; realizar un año de pasantía de ley y posteriormente desarro­llar el proceso establecido para ob­tener el aval para entrar a la Resi­dencia Médica en Dermatología.

Esta residencia, tanto en Repú­blica Dominicana como en la ma­yoría de los países incluye un pri­mer año como prerrequisito en Medicina Interna y luego tres años de residencia en Dermatología. Es interesante destacar, que luego de obtener el postgrado en Derma­tología, podría aspirar y concur­sar para ingresar a la residencia de Cirugía Dermatológica que tiene una duración de dos años.

Los coordinadores de la Re­sidencia Médica en Dermatolo­gía, los doctores Manuel Cochón y Mariel Isa explicaron que todos los médicos residentes deben de­sarrollar un programa de estudio y capacitación, elaborado y apro­bado por el Concejo de Enseñan­za del Hospital. La universidad es la que avala este programa acadé­micamente, y en este caso, lo ha­ce la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y otras instituciones que conforman el Concejo Nacional de Residencias Médicas, incluyendo al Colegio Médico Dominicano.

El jefe de enseñanza, el derma­tólogo Juan Pablo Guzmán agre­gó que la responsabilidad de la formación de esta especialidad recae en el Instituto Dermatológi­co Dominicano y Cirugía de Piel ‘Dr. Huberto Bogaert Díaz’ desde hace más de 50 años, ya que la misma fue fundada en 1967 por el doctor Huberto Bogaert Díaz, fundador de la institución que hoy lleva su nombre.

A esto, el doctor Cochón co­mentó que en toda su historia y hasta esta ceremonia de finali­zación del 2020, han tenido un total de 50 promociones de der­matólogos, “ofreciendo a la socie­dad dominicana e internacional 344 Dermatólogos. Locales 304 e internacionales 40, muchos de ellos ocupando en sus países po­siciones cimeras dentro del ejerci­cio de la especialidad”.

El proceso

La doctora Isa describió que desde el primer año de forma­ción realizan rotaciones en área de atención primaria en der­matología que incluye consul­ta general, cirugías menores, Departamento de Lepra, histopa­tología, Dermatosis ocupaciona­les y departamento de Infeccio­nes de transmisión sexual.

 “Al segundo año, ese médico en formación continua su pro­grama de fortalecimiento en consulta general, crioterapia/criocirugía, dermatología pediá­trica, cirugía dermatológica, fle­bología, cosmetología. En el ter­cer año realizan rotaciones en el área de Cirugía Dermatológica, Fototerapia, Dermatopatología (Histopatología cutánea) e igual­mente consulta general en der­matología”, dijo la doctora.

El coordinador académico ex­plicó que la residencia médica es un proceso de formación académica, personal y profesional en un área de medicina especializada, “duran­te el tiempo que están aquí, como lo detalló la doctora Isa, los médicos adquieren competencias teóricas y prácticas para aplicarse al servicio de la salud de la población”.

Destacaron  que cada uno de los médicos debe cumplir  con el  programa donde aprenden  desde los conceptos elementales avanzando hasta los detalles clínicos, prácticos, terapéuticos con lo cual le convierte en un especialista en su área.

A esto, puntualizaron que los médicos en formación deben dar seguimiento estrecho a los pacientes, supervisando su evolución y tratamiento. Además, participar de temas clínicos específicos supervisados por médicos especialistas del cuerpo de enseñanza; sesiones clínico patológica e iconográficas semanales; presentaciones de casos clínicos y temas académicos; presentación y participación de artículos científicos y bibliografías; ofrecer servicios de atención primaria en lugares de población que sean necesarios y/o solicitados a la institución.

“Cualquier actividad que se proyecte hacia la excelencia amerita entrega y sacrificio. No solo del aspirante sino de su familia, amistades y hay que incluir al profesorado que igualmente los acompaña”, dice Cochón.

La doctora Isa añadió que los residentes deben sobrellevar una jornada laboral dedicada al estudio, capacitación y aprendizaje. 

“Todas estas actividades deben realizarse con un equilibrio racional que permita el correcto desenvolvimiento académico y humano, que hasta el momento llevamos en nuestra institución. Nuestra Institución brinda un servicio invaluable lo que conlleva jornadas importantes donde es necesario contar con espacios como los que tenemos para nuestros residentes recuperar energías y cumplir sus metas académicas”, dijo la doctora Isa.