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La Vida miércoles, 04 de noviembre de 2020

Torre de la catedral: Cuando un burro tocó las campanas…

El campanario tiene cinco campanas, cada una con su propio nombre.

  • Torre de la catedral: Cuando un burro tocó las campanas…

    Campanario de la Catedral Primada de Santo Domingo. ALEXIS RAMOS B.

Carmenchu Brusíloff
Santo Domingo, RD

En la semiva­cía Ciudad Co­lonial atravie­so junto a mi hijo Alexis el Parque Colón una mañana de día laborable, evadien­do uno que otro charco de agua de lluvia. Tras cruzar a la acera de la calle Arzo­bispo Meriño, Alexis toma fotos del campanario pa­ra este artículo en el Lis­tín. Un campanario que re­sulta un tanto extraño por estar levantado en el atrio del templo en lugar de en la parte alta de la iglesia, como es habitual. (Hubo un campanario sobre la bó­veda de la sacristía, el cual fue eliminado cuando cayó y destruyó parcialmente la bóveda).

El actual campanario tie­ne además una curiosa his­toria. Habiendo sido le­vantada su base maciza de sillares de piedra en el siglo XVI quedó inconcluso para evitar que esta torre supe­rase los 18.5 metros de la Torre del Homenaje en la Fortaleza. Fue ya en el si­glo XVIII cuando finalmen­te se construye el campana­rio actual, hecho en ladrillo, vigas de madera y losas de barro, y rematado por una cruz de hierro.

La soga y el burro

En una fecha no sabida, cuenta Juan Alfredo Biaggi en “Las mil y una historias de la Catedral”, mientras a eso de la 1:00 de la ma­drugada un burro comía la yerba que crecía en tor­no al campanario se enre­dó en una cuerda: la cuer­da de las campanas San Pedro y Ave María. Al que­rer desprenderse dio tres toques la campana de San Pedro. Era la señal acos­tumbrada para avisar al cu­ra que un enfermo requería la extremaunción. Al oír­lo, el cura tomó los óleos y salió, pero antes de lle­gar sonaron otras campa­nadas. Es que el burro se había enredado más. Y al querer desprenderse hacía sonar campanadas cortas y prolongadas. “Fuego” em­pezó a gritar la gente del entorno. Otros decían “So­meten”. Otros “Pronuncia­miento”. Nadie sabía qué estaba sucediendo, pero sí que era algo grave. Hasta que algunos, escuchando el continuo sonar de las cam­panas acudieron al lugar, descubriendo que el cam­panero ¡era un burro enre­dado en las sogas!

Cinco campanas diferentes

En el campanario de la catedral hay cinco campanas, cada una diferente de tamaño, nombre y dedicatoria. Según el orden de tamaño, dice Virginia Flores Sasso en el libro Basílica Catedral de Santo Domingo, estas son: Vacante, San Pedro, del Ángel, del Ave María y una sin nombre. La campana Vacante, fundida en 1733, es la más vieja de la Catedral. Es asimismo la más grande de la Arquidiócesis. San Pedro, la segunda en tamaño, fue fundida en 1780.

Sencilla y anónima

La campana más pequeña ocupa el lugar más alto del campanario. No tiene nombre, ni fecha de fundición, ni inscripción. Es posible, cita Flores Sasso, que esta campana tan sencilla y anónima podría haber estado antes de que llegara la Vacante en 1733.

(La fecha de fundición de las campanas no testimonia que el campanario estuviese ya levantado, pues se desconoce la fecha exacta de su construcción. Sí se sabe que todavía no estaba en 1733).