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La Vida miércoles, 14 de octubre de 2020

SALUD FEMENINA

Prueba casera del VPH podría ayudar a descubrir la enfermedad en sus primeras etapas

Santo Domingo, RD

El doctor David Sidransky llama al Papanicolaou uno de los “mayores éxitos” en la detección del cáncer.

“Se supone que todas las mujeres en los Estados Unidos van a hacerse un examen regular de Papanicolaou, y si lo hacen, la probabilidad de desarrollar cáncer de cuello uterino es muy baja”, dice Sidransky, experto en la detección genética molecular del cáncer y director de investigación sobre el cáncer de cabeza y cuello en el Departamento de Otorrinolaringología: Cirugía de Cabeza y Cuello de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

Sin embargo, a pesar de la eficacia del Papanicolaou, hay disparidades geográficas y raciales con respecto a quién realiza el examen y qué es un seguimiento adecuado. Los estudios han demostrado que las mujeres mayores que no recibieron la vacuna para el virus del papiloma humano (VPH, una causa conocida de cáncer de cuello uterino) tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino, mientras que las mujeres negras tienen una mayor incidencia de la enfermedad y se recuperan peor después del diagnóstico. Además, en muchas comunidades latinas, la prueba no es ampliamente aceptada.

Es por eso por lo que Sidransky ha estado trabajando con el exinvestigador de Johns Hopkins Medicine Rafael Guerrero-Preston, en otra forma de identificar a las mujeres con mayor amenaza por el cáncer de cuello uterino, una prueba casera que se pueden hacer ellas mismas. La herramienta de detección autoadministrada puede identificar con precisión un mayor riesgo de cáncer de cuello uterino futuro mediante la búsqueda de segmentos de ADN metilado.

Los niveles elevados de metilación —la adición de un grupo metilo (tres átomos de hidrógeno unidos a un átomo de carbono) a una molécula de ADN— se asocian con una mayor probabilidad de que las células cervicales progresen a un estado canceroso.

“Si alguien da positivo y se detectan los primeros pasos del desarrollo del cáncer, podemos tratarlo antes de que se vuelva invasivo”, dice Sidransky.

La nueva prueba supone un proceso molecular robusto en el que las células tomadas de un frotis vaginal se utilizan para detectar tanto el VPH como el ADN metilado. Mientras que un Papanicolaou solo analiza una pequeña muestra de células de un solo punto en el cuello uterino, Sidransky dice que la prueba casera comprueba tanto el sitio del frotis como la región circundante en busca de señales de alerta temprana del cáncer de cuello uterino.

“Incluso si no se detecta la presencia de un tumor, el muestreo de la zona más grande nos permite diagnosticar un problema y estimar mejor la probabilidad de que evolucione a cáncer”, dice.

Sidransky prevé que una mujer podría hacerse el frotis, enviar la muestra por correo y obtener los resultados en menos de dos semanas, de manera similar al proceso de los kits de detección del cáncer de colon en casa ya en uso.

“Creo que para que tengamos éxito, en última instancia, la prueba debe ser capaz de hacerse en cualquier laboratorio”, dice. “El objetivo es hacer que esto sea lo de más bajo costo y distribuible posible, incluso a los países de menores ingresos en todo el mundo”.

La prueba de metilación obtuvo licencia a través de Johns Hopkins Technology Ventures to LifeGene BioMarks, una compañía filial de Johns Hopkins. Guerrero-Preston, fundador y director científico de la empresa, trabajó en el laboratorio de Sidranksy durante una década.

LifeGene BioMarks y Sidransky recibieron recientemente dos subvenciones por un total de más de $1.5 millones a través del programa de Investigación de innovación para pequeñas empresas de la Administración de Pequeñas Empresas de los Estados Unidos. Los fondos de la subvención se utilizarán para hacer la prueba más robusta para un mejor muestreo celular y luego para permitir a los médicos examinar un mayor número de muestras para la validación clínica.

“Creo que hay emoción en términos de lo que esta prueba podría traer en el avance de la auto prueba para el cáncer de cuello uterino y en salvar las brechas de disparidad que actualmente mantienen la detección de calidad de todas las mujeres”, dice Sidransky.