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La Vida miércoles, 26 de agosto de 2020

TURISMO INTERNO

En la Ciudad Colonial rondan las leyendas

Nunca se le vio el rostro al hombre por quien a una residencia se la llama ‘del Tapao’

Carmenchu Brusíloff
Santo Domingo, RD

Bajo la inspiración de una leyenda, que desde siglos atrás ronda por la Ciudad Colonial, con mi hijo Alexis me desplazo hacia ella. Son las 4:00 de la tarde de un día laborable de este mes de agosto. La zona está poco menos que desierta. Es que a causa de la pandemia faltan los visitantes, tanto criollos como extranjeros, están casi todos los comercios cerrados y, por el calor de un sol que brilla a rabiar, los residentes se refugian en sus hogares.

El GPS nos induce, por error, a doblar desde la calle Padre Billini hacia la José Reyes, donde hay varios estacionamientos vacíos. Algo impensable en enero pasado. Mas no es aquí que está mi objetivo: la Casa del Tapao, cuya foto ha de tomar mi hijo (Alexis Ramos Brusíloff), para acompañar este artículo que escribo para la sección de Viajes del Listín Diario.

En vista de que vamos por la dirección incorrecta, nos alejamos hacia la calle Mercedes para retornar por la calle Sánchez. En la calle Arzobispo Nouel doblamos a la izquierda y estacionamos casi en la esquina con 19 de Marzo. Por esta última caminamos hacia la derecha hasta encontrar la casa 151, en la acera este, en la esquina con la calle Padre Billini. Desde tiempos de la colonia se conoce como Casa del Tapao. Por tal razón, hay una placa identificando la vía como Calle del Tapao.

La leyenda del Tapao

Del misterioso hombre que habitó en esta residencia, sólo quizás quienes vivieron con él vieron su rostro. Unos decían que ocultaba su cara con una máscara; otros, con una capucha, o un velo. Su existencia resultaba tan enigmática que se pensó que era un hermano gemelo del Rey de España, quien temió verse suplantado por él y lo expulsó a La Hispaniola. También se creyó que era un miembro de la nobleza palaciega que dio muerte a otro caballero de alta alcurnia y se ocultó en Santo Domingo. Una tercera versión afirmaba que era un leproso que escondía sus máculas. Sea quien fuere, nunca vieron su rostro ni supieron su nombre.

Residencia del siglo XVI

¿Imaginación, fantasía, realidad? ¡Qué más da! La leyenda agrega interés hacia esta residencia restaurada del siglo XVI, cuyas dos plantas con fachada de piedra se alzan con extraordinaria sobriedad. La perspectiva visual que de sus dos lados tiene en esquina es interrumpida, lamentablemente, por numerosos cables que cruzan por una y otra calle. ¿Habrá posibilidad de que puedan soterrarlos?

Se ha establecido, aunque sin confirmación, que la casa del Tapao fue construida por el duque de Rivera, deán de la Catedral de Santo Domingo. En su portón de entrada figura un emblema de una cruz y un rosario y, a su alrededor, cuatro pergaminos enrollados. Hace pocos años fue adecuada para servir como centro de actividades diversas. Hoy, por la pandemia, permanece cerrada.