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La Vida sábado, 08 de agosto de 2020

¿QUIÉN ESTÁ EDUCANDO AL PUEBLO?

“Ánimo, soy yo, no tengan miedo”

  • “Ánimo, soy yo, no tengan miedo”

    Maruchi R. de Elmúdesi

Maruchi R. de Elmúdesi

“Después de subir a un monte a solas a orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba muy lejos de tierra sacudida por las olas, porque el viento les era contrario. De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.

Jesús les dijo enseguida: “Animo, soy yo, no tengan miedo”.

Pedro le contestó: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti andando sobre el agua.” El le dijo, “Ven”. Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús, pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: “Señor, sálvame”. En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: “¡Que poca fe! ¿Por qué has dudado?” En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante Él, diciendo: “Realmente eres Hijo de Dios”.

“En la Sagrada Escritura, la teofanía o manifestación de Dios posee un lugar preeminente. Dios se manifiesta con su poder y grandeza y el hombre queda cautivado por esa visión. Este domingo nos encontramos con dos teofanías especiales: En el Libro de los Reyes se nos narra el paso de Yahveh ante Elías, que se refugiaba en una cueva en el monte Horeb.

A diferencia de otras manifestaciones divinas, aquí el Señor se hace presente, no como viento impetuoso, terremoto o tormenta, sino por medio de la suave brisa. En el Evangelio, la teofanía es propiamente Cristofanía, es decir manifestación de Cristo y de su poder sobre las potencias naturales”. (Tomado de Rayo de Luz).

Estas lecturas siempre me han cautivado. La poca fe de los discípulos a pesar de vivir todo el tiempo con Jesús. Entonces qué decir de mi fe. A veces es como la de los discípulos y otras veces hago el esfuerzo para creer a pesar de no estar viendo las maravillas que hace el Señor en mí. Y me pregunto: Señor, ¿tú crees que yo pudiera hacer crecer esa fe pobre que tengo, y convertirla en una fe de las que mueven montañas? Pero, no creo, que rezo demasiado, para poder lograrlo. Sé que debo orar más y hacer sacrificios. Pero, me canso, y pienso que no puedo seguir ese camino que me llevaría hasta la Casa del Padre. 

Soy como Pedro, quien tiene una fe incipiente y de duda temerosa. “Sí, creo en Él, pero no tengo todas las certezas en la mano. En todo caso, la teofanía, bien sea aquella del libro de Los Reyes, bien sea la del lago de Tiberíades, viene a reforzar la fe de quienes contemplan tales escenas. Elías sale de esa experiencia resuelto a cumplir su misión profética. Los apóstoles robustecen su fe en Cristo y le siguen con pie seguro por los caminos de la misión”. (Idem).

Pido al Señor cada día que me aumente mi fe, para poder cumplir con Su Voluntad, ahora y siempre, a pesar de todas las calamidades que suceden en el mundo de hoy. Amén