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La Vida viernes, 31 de julio de 2020

COSAS DE DIOS

La lista del confinamiento

  • La lista del confinamiento
Alicia Estévez
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Un médico, de quien soy paciente, me contó que reunió a su familia y le pro­puso hacer una lista de los aspectos positivos del confinamiento al que nos ha obligado esta pandemia. Dice que su hijo perdió el trabajo y, con la amenaza de la en­fermedad, las muertes de allegados, la proliferación constante de malas noticias, parece que nada bueno está ocurriendo y él quiso mostrarles que no es así. En su lista señaló detalles que, según se mire, pueden parecer superficiales. Escribió que ahora viste más có­modo, se da el lujo de ir en tenis, Jean y polo a la ofi­cina cuando antes debía llevar traje; ahorra gasolina, se siente menos tenso, más relajado, el tránsito fluye mejor, gasta menos y comparte más con su familia.

La mía
Lo que hizo el médico me pareció un ejercicio intere­sante y decidí seguir su ejemplo, hacer mi lista de lo bueno del confinamiento. Empezando por lo más su­perfluo, casi no me maquillo, gasto menos combusti­ble, disfruto más mi casa y tengo más tiempo para ocu­parme de ella, comparto más con mis hijos y con mis perros, escribo más y contacto con mayor frecuencia a algunos amigos queridos que, también, ahora, llaman más a menudo para saber si estamos bien.

Un tesoro
Pero el aspecto más positivo de este período tan difícil es el regalo de la fe. Creer se convierte en un plus, en un tesoro. Enfrentar todo lo que ocurre, en estos días, sin Dios debe ser una prueba insoportable. La muer­te, vista solo como ruptura y pérdida, con la idea equivocada de que aquí termina todo y el terror an­te el vacío y el adiós, representa una especie de mons­truo invencible.

Un reto
Para los que creemos, al morir la carne, nuestro es­píritu deja atrás una vestidura cuya utilidad terminó porque no la necesitaremos en el nuevo destino que nos espera. Pensamos en los que se marchan, no co­mo lo que fueron, sino como lo que son. Porque sa­bemos que sus almas permanecen más allá de la piel que se hace polvo. Claro, también para los cristianos es duro despedir a quienes amamos, y esta cotidiani­dad de muerte constante, reta nuestra fe. Eso es otro regalo, porque nos fortalece. Y una fe fuerte nos hace invencibles ante las adversidades, pueden atestiguar­lo creyentes que han sobrevivido a campos de con­centración, terremotos, guerras, dictaduras, acciden­tes y naufragios.

La suya
De modo que el aspecto más positivo de este mo­mento, tan duro, es que no podemos darle la espalda a Dios, necesitamos de Él cada mañana para enfren­tar esta letanía de pérdidas indetenible. Sin Dios, sin fe, vida eterna ni mañana, este momento debe ser un infierno cotidiano en el que muchos no encontrarán ninguna cosa buena, si deciden hacer una lista de lo positivo del confinamiento, como lo hizo el médico. Pruebe e intente escribir la suya.