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La Vida domingo, 28 de junio de 2020

REFUGIO FILOSÓFICO

La filosofía desde mi utilidad

  • La filosofía desde mi utilidad

    Sylvana Marte

Sylvana Marte

“La filosofía sirve hasta para remedio” es una frase que digo desde mi acercamiento a ella. Con alegría puedo afirmar que me ha servido para todo. En medio de la crisis de salud, y la pesadilla del proceso electoral, me ha permitido ser más racional, identificar las noticias, el espectáculo y la manipulación. Me ha despertado un deseo de disfrutar la vida aun en el confinamiento, reconocer que estamos vivos y recordarme que vamos a morir (Memento mor, "recuerda que morirás").

Ahora vivo con la ligereza y la magia de descubrir que hay maravilla entre la bruma y el caos. (Carpe diem, abraza el día y confía mínimamente en el futuro). Lo cierto es, que nada me ha dado más beneficio que la filosofía, aunque hay algunos escépticos, por considerar que no ofrece algún tipo de lucro, y confieso que en ocasiones me ha llevado a hacerme la siguiente pregunta: ¿tiene alguna utilizad?

Esta cuestionante recurrente, y que muchos teóricos han respondido y, es hasta cierto punto comprensible, que le busquemos algún tipo de rentabilidad porque en el sistema capitalista, todo está sujeto a las condiciones materiales, por lo que cualquier cosa debe dejarnos algo en concreto. Si hiciera el ejercicio de cobrar mil pesos por las preguntas o los comentarios recurrentes en torno a esta nueva carrera, puedo decir con certeza que mis problemas económicos se resolverían por un largo tiempo. Veamos: La primera ¿Para qué estudias filosofía?, a esta le sigue: ¿De qué vive un filósofo o filósofa?, y luego: ¿Dejaste el periodismo, y ahora en qué vas a trabajar?... Entonces, el comentario: “nunca he visto que en algún lugar o alguien me diga que necesite un filósofo o una filósofa para trabajar”, y concluyen con la afirmación, acompañada con voz de desdén, “te volviste loca, eso es cosa para vagos”.

He optado por no responder la primera. Es posible que estas interrogantes, capciosas por demás, sean aplicadas en otros ámbitos laborales, pero cuando hablas de que estudias Filosofía es como si dieras la percepción de que vivirás en una agonía perpetua. Emilio Lledó, filósofo español, en un artículo escribió lo siguiente: “La Filosofía no es útil ni inútil, es inevitable. Todos nos hacemos preguntas y, en ese sentido, todos hacemos filosofía”, es decir, que “filosofar” es para todo el mundo.

Sin embargo, lejos de los beneficios materiales que nos ofrezca, puedo decir que nos permite cuestionar prejuicios y “desconstruir” pensamientos para alumbrarlos de otras formas. Es ese debatir toda la obviedad lo que nos regala una llave a la libertad, adueñarnos de nuestro criterio y decidir las bases de cómo vivir nuestras vidas, tal como dijo Heidegger “la filosofía implica una movilidad libre en el pensamiento, es un acto creador que disuelve las ideologías”.

Mediante la filosofía se puede lograr reflexiones para observar y poder comprender desde la totalidad. Incluso, en este momento político que vive República Dominicana permitiría ver las cosas con mayor claridad, realizar un voto inteligente, ponderar y pensar en los criterios que nos llevan al “bien común”, lejos de los deseos particulares. Mejora el conocimiento hacia los demás y hacia uno mismo, asumiendo nuestras vidas, reescribiendo nuestras historias. Detectar las relaciones de poder y sus causas, reconocer que no existe una forma de verdad, que nada es absoluto.

Además, nos posibilita estar conscientes para abrirnos a nuevas experiencias de reflexiones valiosas y de otros ámbitos como literatura, física, lógica, matemática, economía, historia, porque lo atraviesa todo. En pocas palabras: “La Filosofía es el saber totalmente unificado”, como advirtió Harbert Spencer.

Con la filosofía aprendemos a tomar distancia de la realidad y filtrarla por la criticidad. Nos enseña a hablar de forma racional y argumentada, a escuchar los juicios y razonamientos de los demás y estar dispuestos y dispuestas a modificar nuestro punto de vista, si fuera necesario, porque como Wittgenstein concluyó: “La Filosofía no es una doctrina, sino una actividad”.