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La Vida lunes, 27 de abril de 2020

Tras las Cortinas

El Covid 19 nos llevó a don Juancito

  • El Covid 19 nos llevó a don Juancito
Cándida Ortega
candidaort16@yahoo.com listindiario.com

¡Hola! Buenos días. En medio de las adversidades que enfrentamos hoy día producto de la tristeza y desolación en que nos ha sumergido el Covid 19, te invito a levantarte con la mejor sonrisa y a convertir cada lágrima en un hálito de esperanza, confiados en que, esta pandemia pronto pasará y volveremos abrazarnos y besarnos como antes. Uno de los episodios más tristes de esta situación es que nisiquiera podemos despedir a nuestros seres amados como ellos hubiesen querido.

Mi Palmar no será igual
Les voy a contar la historia de don Juan Pérez, cariñosamente don Juancito como le llamábamos, y su esposa y doña Margot, dos personajes que me vieron nacer y crecer en el palmar de mis amores, campo de la provincia Salcedo, hoy Hermanas Mirabal. Eran la pareja perfecta, yo diría que un modelo y ejemplo a seguir. Ambos nacidos y criados en ese mismo lugar. Desde muy joven él se dedicó a labrar la tierra heredada de sus padres y ella se entregó en cuerpo y alma a la costura y al cuidado de Juan Miguel, su único hijo, y de su esposo. Esa ropa planchaita y bien cuidada, ese cafecito mañanero y esa comidita preparada con amor, esmero y entrega era el buque insigne de ese hogar.

Convierte cada lágrima en una esperanza
Don Juancito fue un hombre fuerte, trabajador, desprendido, dedicado a su familia, y dispuesto siempre ayudar a los demás, mientras viví en el campo, nunca lo vi  quejarse de dolor ni cansancio, decía que el hombre tenía que trabajar mientras tuviera respirando. A sus 89 años alardeaba de tener muy buena salud;  decía  que era un árbol difícil de doblegar, ya que hasta la gripe le pasaba por encima sin tocarlo. Sin embargo, esa fortaleza y buena salud que exhibió don Juancito durante sus 89 años, quedó truncada con la aparición en su espigada figura de ese enemigo silente llamado coronavirus que se lo llevó en apenas diez días.

El dolor de doña Margot
A todos nos ha dejado sumergidos en una estela de llanto y de dolor, sobre todo con el amargo sabor de no poder despedirlo con el ritual funerario que él dejó escrito, en el que decía que además de exponerlo en la enramada de la casa cubierto por las flores naturales que cultivo en su jardín, quería que hubiera mucha comida, por lo que dispuso que se sacrificaran los cerdos, vacas y chivos necesarios para satisfacer a la gente de su campo que tanto lo quiso. Hoy a doña Margot, quien también dio positivo al Covid 19 y actualmente está recluida en el hospital, no solo le duele no haber cumplido su última voluntad, sino que tampoco pudo ver por última vez el cuerpo de quien fue su compañero por más de 60 años y con quien procreo Juan Miguel,  un destacado ingeniero en tecnología, residente en Estaos Unidos, y quien no pudo viajar a despedir a su padre. Hoy solo le hacemos reverencia a don Juancito. Descanse en paz.