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La Vida miércoles, 08 de abril de 2020

MEMORIAS DE VIAJES

En Pisa ya no hay turistas para ‘sostener’ la torre inclinada

La Universidad de Pisa apoya un experimento con Ruxolitinib

  • En Pisa ya no hay turistas para ‘sostener’ la torre inclinada

    La torre de Pisa antes de la pandemia. ©Carmenchu Brusíloff

  • En Pisa ya no hay turistas para ‘sostener’ la torre inclinada
Carmenchu Brusíloff
Santo Domingo

En el mes de enero de este año reconfirmaban que el arquitecto de la torre de Pisa era el arquitecto y escultor del siglo XII Bonanno Pisano.  Lo reafirmaba una inscripción descubierta en la base del monumento: ‘Yo, Bonanno, ciudadano de PIsa he construido una obra bella más que cualquier otra’.

En esos días, numerosos turistas de los cientos que habitualmente abarrotaban la Piazza dei Miracoli donde se levanta la torre, buscaban el ángulo preciso para retratarse de forma que diera la impresión de que con su mano impedían la caída del impactante monumento.

Al mes siguiente, febrero, cuando en otras regiones de Italia estallaba la pandemia del coronavirus, por Pisa la gente caminaba sin precaución alguna. Aquí no había ocurrido el primer caso. Ahora, empero, la Piazza está desierta. No hay viajeros ‘sosteniendo la torre’. Apenas pueden verse trabajadores sanitarios haciendo limpieza y desinfección.

Es que al lunes 6 de abril, la ciudad contaba ya con 544 casos confirmados de enfermos de coronavirus, aunque sin muerte alguna.  No hay, sin embargo, desesperanza en la localidad,  pues la Universidad de Pisa está apoyando un experimento con un medicamento: el Ruxolitinib.  Fue iniciado el pasado 24 de marzo en el Hospital de Livorno, en Toscana, región a la que pertenece Pisa. El medicamento, según los datos, permitió la evolución alentadora de ocho pacientes participantes en su prueba. Una luz para el oscuro panorama que vivimos.

ENTORNO DE LA TORRE

La torre de Pisa forma parte del esplendoroso conjunto a orilla del río Arno que, rodeado por murallas medievales, completan el Baptisterio, la Catedral y el Camposanto.  La perspectiva visual realzada por su reluciente mármol blanco en medio de una verde pradera llevó al escritor Gabriel D’Annunzio a llamarle Prado de los Milagros, sin que milagro alguno aquí hubiera sucedido.

A no ser que se tome en cuenta que la Torre ha sufrido impertérrita dos guerras mundiales y cuatro terremotos, amén de las hordas de visitantes que, cuando les era permitido, subían 294 escalones hasta lo alto de sus ocho pisos. Empezó a ser construida en el año 1774 por Bonanno Pisano y terminada 99 años después por Giovanni di Simone.

La celda campanario fue realizada por Tomaso di Andrea Pisano. En ella hay siete campanas, afinadas sobre las siete notas musicales: do, re, mi, fa, sol, la, si.

ALGO MÁS
-La torre tiene una altura de 56 metros.
-El Baptisterio es el más grande de Italia. Su circunferencia mide 107.25 metros.
-La fachada de la Catedral combina diferentes elementos estilísticos: clásico, lombardos-emilianos, bizantinos e islámicos.