UROLOG√ćA PARA TODOS

Salud sexual masculina, mitos y realidades

PABLO MATEO

La sexualidad es una parte integral de la personalidad de todo ser humano. Su desarrollo pleno depende en gran medida de la satisfacción de necesidades humanas básicas, como el placer, el amor, la intimidad y el deseo de contacto entre otros. Sin embargo, al ser un tema tan íntimo y muy personal, muchos aspectos generan duda en relación al sexo. Entre estas dudas están:

¿Las mujeres tienen menos deseo sexual que los hombres?
Realmente no, tanto las mujeres como los hombres se ven condicionados por los mismos factores en el momento de tener una relación sexual, como son pasión, energía… También los afecta por igual el estrés o el cansancio.

¿El alcohol es bueno para la relación sexual?
Siempre dependerá de la cantidad consumida y de la reacción de cada organismo. Un consumo moderado podría en algunos hombres y mujeres ayudar a desinhibirse a la hora de tener una relación sexual, pero cuando se sobrepasa los límites del consumo de alcohol se disminuye la excitación, la respuesta sexual a la estimulación, todo esto por depresión del sistema nervioso central.

Realidades sobre las relaciones sexuales
¿Iniciar un tratamiento ayuda a mejorar la vida sexual? Cuanto más rápido se inicie un tratamiento ante una necesidad sexual, mejor será la respuesta y la satisfacción del paciente y su pareja. Mientras más tiempo se espera, más difícil es la respuesta al tratamiento.

¿ El deporte favorece el rendimiento sexual?
Sí, el deporte influye de manera importante tanto en el organismo como en las emociones. La práctica del ejercicio de manera cotidiana hace que se produzcan unas sustancias llamadas endorfinas tanto en hombre como en mujeres, y también mejora la producción de testosterona en los hombres y, por ende, el apetito sexual.

¿Cómo saber si tienes algún problema sexual?
Usamos un cuestionario internacional donde, dependiendo de la respuesta, nos dice cuándo hay algún grado de disfunción, como por ejemplo: cuando se pierde la confianza en mantener una erección; cuando las erecciones no son suficientemente rígidas como para producir una penetración, o cuando no es posible mantener una erección hasta el final de la relación, etcétera. Ante la duda, visite su urólogo.