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La Vida viernes, 17 de enero de 2020

COSAS DE DIOS

¿Solo pan?

  • ¿Solo pan?
Alicia Estévez
alicia.estevez@listindiario.com

Es de noche. Toma un baño, cena y decide dormir hasta la hora en que le corresponde cumplir un servicio en su parroquia. Es adoradora del Santísimo. ¿De qué se trata? Son personas que con su presencia, una hora a la semana, garantizan compañía 24 horas diarias a Jesús Eucaristía que permanece expuesto, de manera permanente, salvo durante las misas.  Para nosotros, los cristianos,  en la hostia, consagrada por el sacerdote, está presente  Jesucristo,  según Él lo reveló a sus discípulos en la última cena.

Señor, despiértame
La mujer de quien les hablo se acuesta sin programar una alarma que la despierte a la hora en que tiene que salir. Una actitud común entre quienes prestan este servicio. Muchos cuentan que han echado una cabezadita, antes de adorar, y solo tomaron la precaución de decirle a Dios: “Señor, ya Tú sabes, me despiertas”. Diez minutos antes de la hora programada, como un reloj, alguien o algo interrumpe su sueño.

Métodos distintos
El método no siempre es el mismo. La primera vez en que Dios se tomó la molestia de levantar a la protagonista de esta historia,  para que se fuera al Santísimo, ella no sabía que esto, de que Dios te despierte,  podía suceder. Hacía poco que se había enrolado en el servicio. Se preparó para acudir, pero la venció el sueño, mientras, en el cuarto de servicio, se encontraba la empleada doméstica que desconocía el compromiso que su jefa había adquirido. Lo que ocurrió fue lo siguiente: veinte minutos antes de la hora en que debía adorar, se sobresaltó con el timbre de su teléfono móvil. Era la doméstica que le preguntaba si ella la había llamado. Muy extrañada, esto nunca había ocurrido, la señora responde que no. Entonces, mira la hora, y sale corriendo.

Muy creativo
Pero resulta que, en esta ocasión, la adoradora se encuentra sola en su casa y encerrada en su habitación.  Si alguien llama, mientras está dormida, el  timbre del teléfono de la sala no la despertará, no se escucha, a esa distancia,  con la puerta cerrada;  tampoco el de su celular, que se encuentra en  modo vibrador. En fin, Dios tiene que valerse de su creatividad infinita para despertarla pues, de nuevo, ya llega la hora de partir y la adoradora continúa en un profundo sueño. Pero cuando eres Dios siempre existe la forma de solucionar un problema. Ella cuenta que soñaba alguna tontería, de repente, dentro del sueño, pero como si viniera de alguien  fuera de escena, se escuchó un grito agudo, a todo pulmón, así: “¡Eeeeehhhh!”  Y la despertó. Dice que miró en derredor, asustada, antes de entender lo que sucedía. Llegó a la parroquia con retraso, pero a tiempo para sustituir a las hermanas que la esperaban.

Si no existe...
De manera que, si Dios no existe, alguien ocupa Su lugar y complace  peticiones dirigidas a Él. Y para ese alguien, la Eucaristía, en la que muchos dudan que se encuentre presente el corazón de Jesús, como afirmamos los cristianos, parece que es importante. Además, ese alguien tiene un poder infinito, puede  hasta colocar a un gritón en medio de tu sueño para que te despierte y vayas a adorar a esa hostia consagrada que, algunos dicen, es solo pan.