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La Vida miércoles, 23 de octubre de 2019

DESTINO

Para almorzar: ricas tapas

  • Para almorzar: ricas tapas

    El pequeño pero acogedor Mesón del Champignon está en la calle Cava San Miguel, en Madrid.

  • Para almorzar: ricas tapas
Carmenchu Brusíloff
Santo Domingo

Nuestra meta: la Gran Vía y almorzar ligero. Tengo curiosidad por ver cómo ha quedado la más célebre calle de Madrid, luego de remodelada para hacerla más amistosa a los peatones. Ahí está, con dos carriles menos de tráfico y con aceras mucho más anchas, amén de arbustos en jardineras y árboles de escasa altura. Y lo que es aún más de agradecer: 110 bancos esparcidos en la extensión de 1.36 km de la calle. Unos son de madera con estructura metálica. Otros de granito.  Los árboles son 89 perales chinos de escasa frondosidad pero dando algo de sombra.   

Habiendo llegado en avión desde Santo Domingo apenas hace unas cuantas horas, mi hijo Alexis y yo deambulamos sin prisa por la capital de España, deteniéndonos ante algunas vitrinas de la Gran Vía. Doblamos en Plaza Callao para bajar por Preciados, donde la tienda Artesanía Reyes vende las pashminas que tanto me gustan, así como manteles bordados y otros artículos que atraen a los viajeros. A unos pasos funciona uno de los locales de El Corte Inglés. A una cuadra, la Puerta del Sol con su habitual bullicio, y numerosos turistas retratándose ante el conjunto escultórico del oso y el madroño, símbolo de la ciudad. Desde aquí nos dirigimos hacia la Plaza Mayor, con sus numerosas tiendas de artesanía, tabernas y cafeterías. La cruzamos para seguir hasta  la calle Cava de San Miguel, donde varios mesones atrapan la atención. Decidimos entrar en el Mesón del Champiñón, en la casa número 17, en cuya puerta leemos la lista de sus apetecibles tapas.  

En el área de entrada observamos en la vitrina los champiñones que hacen honor a su nombre. Se exhiben crudos, pues los preparan al momento. Un mozo nos conduce hacia el pequeño comedor cuyo techo en forma de bóveda está salpicado de hongos  esculpidos. En la pared del fondo hay un gran mural pintado reproduciendo el mesón con mozos y mozas de épocas lejanas, mientras en sus paredes rugosas hay en alto relieve figuras diversas en color tierra. Entre ellas se disciernen animales.

El espacio está a casa llena con un grupo de turistas de Asia Oriental, pero hay una mesa vacía. El mozo  trae una tableta (la modernidad está a la orden del día aún en rústicos mesones) para ver lo que ofrecen. Alexis y yo ordenamos lo mismo: Tapas: Champiñones rellenos de chorizo (7.30 euros por plato). Están deliciosos y son tan abundantes que reemplazan un plato fuerte. Excelente elección.

SEPA MÁS

Rica comida, precio cómodo

En el Mesón del Champignon pagamos 14.30 euros por dos servicios de champiñones rellenos de chorizo, una copa de vino, un refresco, pan (que trajeron sin pedirlo pero comimos), una botella de agua y el impuesto IVA. A esto uno agrega la propina.