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La Vida jueves, 10 de octubre de 2019

FOLCLOREANDO

Mi llegada a Massachusetts

  • Mi llegada a Massachusetts
Xiomarita Pérez
xiomaritabaila@gmail.com

Cada lugar de Estados Unidos tiene sus características y lo pude comprobar desde la semana pasada, cuando tomé la guagua “puerta a puerta”, de la compañía NYC Express, que me llevaría a Worcester, en donde me esperaban mis anfitriones Vanessa Joga y Alex Nagorski, para impartir el taller Folklore e Identidad y la charla ‘La bachata: transformaciones danzarias’, invitada por Rosario Ubiera Minaya, presidente de Cojuelo’s Productions y Vanessa Joga, de Guardianes de Tradiciones.

Disfruté el panorama, el clima, todas las señales (habidas y por haber), los cinco dominicanos que la habían abordado y también al conductor Samuel, que me hizo el dúo desde que iniciamos el viaje colocando en el radio bachatas, como si fuera adivino. Me preguntó que cuáles quería escuchar y le expresé que la que el pusiera estaba bien, total, eran tres horas y media el trayecto y no pude dormirme, por la emoción de conocer nuevos caminos.

Es increíble que los dominicanos conectamos de inmediato, me sentí que nos conocíamos y cuando le enseñé mi vídeo viral eso fue lo último, Samuel quería una foto y le dije que si no me cobraba los 10 dólares por mi maleta grande lo permitía, de lo contrario nunca. Pero fue una “chanza”, ya que antes de montarnos en la guagua de una única parada que hicimos, le dije ¡vamos a tomarnos la foto Samuel! Y así fue.

¡Ahhh! Pero no le había contado que me fueron a buscar a las 7:30 de la mañana en un carro y me pasearon por el Bronx, buscando más pasajeros y luego llevarnos “ai sitio” para tomar la guagua y saben a qué hora salimos a las 10:00. Llegamos a Worcester a la 1:15 y ahí despedí a Samuel. Luego en otra guagua, con otro chofer, me llevaría a la dirección de la casa. O sea, hubo tres trasbordos sin haberme montado en un avión.

Nunca había hecho una ruta con choferes diferentes, pero no podemos comparar nuestro país con Nueva York, la ciudad que no duerme, que todo queda lejos y que es una forma de que cada conductor se quede “en su lugar descanse”. Una experiencia inolvidable.