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La Vida miércoles, 25 de septiembre de 2019

Códigos deontológicos en la sociedad

Obispo Marte Javier
Santo Domingo, RD

La deontología es la rama de la ética aplicada, cuyo propósito es establecer los deberes de quienes ejercen una profesión. La deontología no impone sanciones legales o normativas. Sin embargo, la ética profesional puede estar, en cierta forma, en los códigos legales que regulan una actividad profesional. La deontología también forma parte de lo que se conoce como ética normativa y presenta una serie de principios y reglas de complimiento obligatorio.

La palabra deontología es un neologismo que significa tratado de los deberes y derechos. Se ocupa principalmente de identificar cuáles son los deberes u obligaciones de aquellos que ejercen una misma profesión.

El maestro Carlos Arellano García afirma que: “La deontología podría ser útil para aludir a los deberes que emergen de la ética profesional, pero resulta una expresión más amplia, pues generalmente la empleamos para establecer una comparación entre el “ser” y el “debe ser”.

Deontología proviene etimológicamente del grieto deon, genitivo: deontos, lo que es necesario, preciso o debido; deber, obligación, participio presente neutro (voz activa) del verbo deo, que es igual tengo falta de, estoy privado de, carezco de; y logía. que es igual a estudio, tratado; es decir tratado del deber.

El término fue introducido a comienzo del siglo XIX por el filósofo inglés Jeremy Bentham. Bentham escribe el libro “Deontología: Ciencia de la moral.” Publicado en París en 1832 y en Londres en 1834. Constituye un tratado de lo conveniente o necesario, un tratado del deber.

Existe en todas las áreas del saber la ética profesional. Algunas son la ética de la economía y las finanzas, la ética de ciencia de la investigación, la ética del derecho, la ética del periodismo y la comunicación, la ética de la psicología, y otras disciplinas. La deontología se aplica al campo profesional mediante el establecimiento de un conjunto de reglas y obligaciones que incumben a los miembros de una profesión u oficio, a diferencia de la ética profesional, que define lo que un individuo en particular considera moralmente correcto en su profesión. La ética profesional es un código de conducta que se aplica a todos los profesionales.

La deontología es una disciplina suplementaria de la ética que se enfoca en las obligaciones virtuosas que las personas tienen considerando como patrón de evaluación al beneficio de las mismas. Así, desde esta posibilidad, aquello que es correcto y debe ser llevado a la práctica coincide con aquello que beneficie al mayor número de personas. La importancia de este enfoque en lo que respecta a la moral es su asociación con distintas actividades profesionales, significando con esto que es muy común apelar a estos principios para el desarrollo de una ética en los que respecta a distintos desempeños laborales.

A pesar de que la ética siempre ha sido un aspecto a considerar por el hombre, es también cierto que siempre ha sido un escenario controvertido  y de debate. En efecto, el hombre desea, ante todo, hacer aquello que implica el bien, aquello que beneficia a sí mismo y a terceros, pero en ocasiones esta cuestión puede ser difícil de desarrollar. La deontología busca en este sentido brindar una perspectiva que se funde en el carácter de utilidad, perspectiva que en cada campo de la actividad humana deberá ser apropiadamente desarrollada.

Es importante destacar que la deontología analiza los deberes internos del individuo; es decir, aquello que debe hacer o evitar según lo que dicta su conciencia. Los valores compartidos y aceptados por la ética son recogidos por los códigos deontológicos. En el campo de la medicina, existe lo que se conoce como código de deontología médica, se encuentra estructurado por el conjunto de reglas o de principios de carácter ético que deben regir en todo momento las actuaciones de los profesionales que trabajan como médicos.

La ética personal

La ética personal envuelve la honestidad, la verdad, la simpatía, la lealtad, la benevolencia, la amabilidad, los derechos y la justicia como valores que tienen que ponerse en acción en el día a día. Nos da principio y pautas para darle una guía a nuestra conducta, es una ciencia normativa y eso es la diferencia de otras ciencias. Una de las características que identifica a los individuos con la ética personal es su rectitud, lo cual se puede traducir en un comportamiento integro que se corresponde con su probidad. Por esta razón se convierten en ejemplos por su moralidad demostrada en todo momento, cualidad que además inspira confianza en otros.

Asimismo, contar con ética personal demuestra convicción y coherencia, pues los valores arraigados no permiten actuar fuera del compromiso individual con lo correcto. De esta manera, el proceder y las acciones están delimitadas por una óptica bien definida y única, que nunca pierde fuerza con respecto a las prioridades particulares que deben prevalecer, en cuanto al deber ser.

La ética profesional

Es una serie de capacidades, cualidades, valores, que deben tener todos los profesionistas, con los cuales deben tratar de educar a la gente que la rodea de cierta forma es una educación constante y además un profesionistas debe tener bien claro y definido todos sus valores que lo harán una persona de bien. La ética profesional tiene como fin la interacción entre individuo, sociedad, pero aquí el individuo será un profesionista, donde este va a tomar decisiones que van a beneficiar o perjudicar a la sociedad y estas decisiones no deben de ser lucrativas sino por un bien común.

Es importante saber que el profesionista es un ser humano con virtudes y defectos y, que por lo mismo se puede equivocar en ciertas cosas, que por esos errores llegan a romper su código de ética y moral, que algunas veces se sabe perfectamente que lo que está haciendo está mal, pero que las circunstancias son las que nos obligan a actuar, la verdad es muy triste que por el hecho un fin lucrativo, una cierta riqueza, un estatus económico, el hombre pueda echar a un lado todo lo que es más valioso que nada, su dignidad y auto respeto. Por eso es importante crearnos esa cultura de mantener nuestros valores, que interactuemos más como una familia, donde predominen la confianza, respeto, honestidad, que valga más nuestra tranquilidad moral que cualquier otra cosa, que veamos realmente que somos la persona del mañana y que vamos a dejar un legado a las nuevas generaciones y, que mejor que sea una serie de valores y amor por sus semejante. 

La ética social.

La ética social tiene como principio elemental respetar los derechos de los demás para que los propios sean respetados. Por consiguiente, la ética social depende de la capacidad que tienen los individuos de entender que cada acción tiene consecuencias que afectan a lo que nos rodea. Una vez entendido eso, el ser humano actuará pensando no solo en él, sino que también, pensará en los demás.

La ética social es un tema que tiene gran complejidad, ya que implica establecer cuáles son las acciones y comportamientos apropiados que todas las personas deben tener dentro de una sociedad. Esta ve a la persona como un todo y no de forma individual, situación que hace compleja su definición y aplicación, ya que cada individuo tiene una forma distinta de pensar. Sin embargo, la sociedad ha buscado la manera de poder solventar estas diferencias, por lo que se establecieron de manera general algunas conductas puntuales que harían más fácil la convivencia humana. Entre ella destaca el respeto por la vida, el respeto a las instituciones, el respeto de los derechos de los demás, el respeto al medio en que vivimos, y otros. La ética social comprende todas las normas de comportamiento que tiene el ser humano para poder convivir en el medio que le rodea.

Estas normas, también rigen la conducta del ser humano en relación con el medio ambiente y con las instituciones. Busca que el ser humano se comporte de manera tal que se beneficie él y a lo que le rodea. Por consiguiente, se dice que la ética social rechaza toda acción que pueda resultar perjudicial. En consecuencia, estas normas establecen que las relaciones en la sociedad deben ser de manera voluntaria y pueden generar un beneficio para todos los que participan en ella.

Deberes profesionales

La ética profesional no es una aplicación especial de la ética general. La ética general subraya ciertas guías por cuyo medio el individuo puede gobernar su conducta. El profesional tiene responsabilidades superiores a las de artesano ordinario. Tiene obligación de considerar los ideales y funciones de su profesión, tiene obligación de considerar el resultado posible de cualquier acción propuesta, tiene obligación de abstenerse de aquellas actividades que quiten merito a la sana supervivencia de la profesión.

Entre los deberes fundamentales del profesional, estos son los más importantes: honradez, honestidad, estudio, independencia, carácter, cortesía, cuidado de la cultura, prestigio de la profesión, probidad, puntualidad, discreción, responsabilidad consigo mismo, responsabilidad con el prójimo, responsabilidad con la sociedad,  responsabilidad con la empresa y responsabilidad con el medio ambiente.

Ejercicio profesional.

El comportamiento profesional ha dejado de relieve claras evidencias de fraude en grandes entidades corporativas; es el caso de la compañía Enron en Estados Unidos de Norte América, donde sus altos ejecutivos cometieron fraude en sus estados financieros.

 La empresa, fundada en 1985 por Kenneth Lay, vivió un antes y un después con la llegada de Jeffrey Skilling. Uno de los mejores graduados en Harvard en su promoción de MBA, aterrizó en Enron en 1997. Con él, la compañía descubrió en toda su expresión lo que es la ingeniería contable. Pasivos que se convirtieron en activos, préstamos que se computaban como ingresos, deuda maquillada, beneficios inflados. A ojos de la contabilidad, todo estaba a la perfección.  

Malas prácticas profesionales y empresariales.

Entre las malas prácticas profesionales y empresariales tenemos:

Prácticas engañosas, venta bajo presión, productos dañinos para la salud, discriminación, vender información del cliente, información falsa, promesas no cumplida, procesos productivos que dañan el medio ambiente, evasión de impuestos, maltratos a empleados, estafas, sobornos, y otras tantas malas prácticas de los profesionales en ejercicio.

El autor es catedrático universitario y especialista en finanzas.