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La Vida miércoles, 26 de junio de 2019

FÁBULAS EN ALTA VOZ

Un sueño de 20 años

  • Un sueño de 20 años
Marta Quéliz
Martha.queliz@listindiario.com

Ella tenía dos décadas con una idea que daba vueltas en su cabeza. Aunque el tiempo pasaba no mermaba su deseo de concretar un proyecto que fortaleciera la unión familiar y que aportara a la sociedad en término de formación de hogar. Mientras esperaba por el gran día, no dejó de hacer otras cosas que entendía productivas, pero sin abandonar su anhelo.

Un tema conocido
Pese a que no todos en la familia dominaban el tema, algunos, sobre todo sus hijos, sabían que ella soñaba con un gran proyecto. Cada vez que tenía la oportunidad de comentárselo a alguien de su entorno, lo hacía, y veía cerca la llegada de ese día en que despertara y la realidad la sorprendiera junto a quienes formaban parte de esos sueños.

Dios actúa en su tiempo
Hace un tiempo decidió dejar de soñar y actuar para que las cosas pasen. El Señor se encargó de poner en su camino un ángel que creyó en el proyecto y por si fuera poco, en quienes estarían al frente suyo. Todo se iba dando de una forma inexplicable. Lo que en 20 años no se había logrado, en semanas ya estaba tomando forma. No hay que cuestiornar el porqué: Dios actúa en su tiempo, que es perfecto.

Promesa cumplida
El manejarse con una clave que da los mejores resultados: fe en Dios en confianza en uno mismo, surtió el efecto. Después que llegó ese tiempo, cada día significaba un paso de avance para el lindo despertar. Así que, un día bendecido por el Señor, una llamada anunció que la promesa había sido cumplida, pero más grande de lo imaginado. Vino acompañada de un mensaje al oído que reza: “En esos 20 años no te había cumplido porque tenías otra misión que cumplir”.

Agradecimiento fabuloso
Hoy solo le resta a ella y a sus aliados ser humildes y agradecer al Señor por lo nuevo que inicia y, que como cuenta con su bendición, ya el éxito está asegurado. Pero, como a Dios siempre hay algo que pedirle, hoy la solicitud es que permita que en ese lugar fabuloso reine la armonía, la familiaridad, la prosperidad, y sobre todo, su divinidad.