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La Vida domingo, 26 de mayo de 2019

Una promesa más fuerte que el diagnóstico

  • Una promesa más fuerte que el diagnóstico

    No poder concebir es una triste realidad que afecta psicológica y socialmente a las mujeres. ISTOCK

Jhenery Ramírez
jhenery.ramirez@listindiario.com
Santo Domingo

Esta es la historia de Lescania Ureña, una mujer de 35 años que en el 201 2recibió la noticia que más podría afectar a una persona en edad reproductiva: “No podrá tener hijos”.

Todo comenzó en 2007 cuando tuvo que ir al hospital por emergencias, porque tenía un sangrado anormal durante muchos días. La ingresaron para evaluar qué produjo la hemorragia y así pasó un mes, en las cuatro paredes de un centro. Le hicieron algunas sonografías y los médicos observaron un quiste en el ovario derecho que estaba muy desarrollado.

Cuando llegó la hora de operarla para extirpar el nódulo, los doctores se dieron cuenta de que tenía endometriosis y procedieron a quitarle toda la parte derecha de su aparato reproductor.

Lescania, con la voz triste y las lágrimas en sus mejillas, cuenta que las probabilidades para tener un hijo eran de 50%. Los médicos quisieron ayudarla, pero ella apenas tenía 23 años, no tenía pareja, estaba en la universidad y esto no formaba parte de sus planes.

Un año después, se casó y luego de tres años de relación notó que “algo estaba pasando”, porque no había quedado embarazada pese a los tratamientos que incluían inyecciones.

Ante esta preocupación, tanto ella como su esposo visitaron a un especialista para tratarse. Él estaba bien; pero para ella, llegó nueva vez la mala noticia: tenía la trompa obstruida y debía operarse para poder reestructurarla.

Al año, intentó tener un hijo y todavía no podía. Recuerda que fue al médico a hacerse otro estudio y le diagnosticaron que tenía las trompas amputadas.

Ella, sorprendida y triste, llamó al doctor que la había operado y le dijo que qué había pasado.

Él le contestó que no podía hablar esos temas por teléfono, que fuera a su consultorio, pero ya su desilusión era mayor.

Justo ahí fue cuando Dios le hizo la promesa de que tendría sus hijos porque “lo que es imposible para los médicos, no es imposible para Él”.

En el 2014 se divorció de su esposo y le preguntaba a Dios que con quién tendría sus hijos, pero Dios seguía reafirmándole esa promesa a través de textos de la Biblia, de su pastor y de algunas personas. Incluso, mediante sus sueños, donde vio unos gemelos que le reafirmaron su esperanza.

Una noche inolvidable
Una noche dormía y soñaba con dos gemelos, los mismos que sus hermanos de la iglesia le decían que tendría.

Nutrir todos los días su fe
Lescania confía mucho en la promesa de Dios y hasta los nombres de sus dos varones ya tiene: Samuel y Enmanuel.