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La Vida domingo, 19 de mayo de 2019

Viajes / Turismo

Bután: El país secreto

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Ricardo Segura
Santo Domingo

El Reino de Bután alberga hermosos paisajes montañosos, bosques y selvas exuberantes, que se unen a una impresionante riqueza de templos budistas. Además, es uno de los países más felices del mundo, que conserva intacta su cultura y tradición y ofrece una amplia variedad de actividades, como trekking, rafting, kayak y rutas en bicicleta, en un entorno inolvidable y con lugares poco explorados.

Hay muchas y buenas razones para visitar este país surasiático, con un accidentado paisaje y ubicado en un entorno inolvidable, en la cordillera del Himalaya, que limita con China y la India y es uno de los más pequeños y menos poblados.

Su gobierno decidió medir su bienestar con un Índice Nacional de Felicidad, en vez de utilizar un indicador clásico, como el Producto Bruto Interno (PBI).

Anclado en un pasado no tan lejano, pero casi inconcebible para los occidentales, el lugar se encuentra escondido entre montañas y protegido por una política que lo mantuvo aislado del turismo hasta 1974.

Bután es un reino donde el paso del tiempo apenas se percibe y se respira espiritualidad, y que recibe al viajero (casi podríamos decir al peregrino) con la amplia sonrisa de su gente.

El disfrute de este destino comienza desde el aire antes de aterrizar en el aeropuerto de Paro que, gracias a su ubicación en una de las cordilleras del Himalaya, a una altura de 2,236 metros y rodeado por innumerables picos de más de 5,000 metros de altura, ofrece una entrada espectacular.

TIMBU, LA ACTUAL CAPITAL
Un punto clave del viaje es Timbu, la capital butanesa, que alberga aproximadamente 100,000 habitantes, incluida la familia real, y es el principal centro de comercio, religión y gobierno.

Esta pequeña y bulliciosa ciudad es la más moderna de Bután, con una gran cantidad de restaurantes, cibercafés, bares, centros comerciales y está equipada con cajeros automáticos, pero conserva su identidad cultural y sus valores.

Desde el puente de la ciudad se avista la capital, admirando los bosques, picos y puertos de montaña de más de 4,000 metros de altura que la rodean.

La fortaleza y sede del Gobierno Tashichoedzong, la Escuela de Artes y Oficios, el monasterio budista Changangkha Lhakhang, el monumento nacional conmemorativo Chorten (sede de fe), una estupa budista, el Museo de Textiles y la Fábrica de Papel, así como el mercado de fin de semana y sus tiendas de artesanía, son  algunos de los atractivos de Timbu.

EL VALLE DE PARO
Esta pintoresca región, con innumerables campos de arroz, un hermoso y cristalino río que serpentea por el valle, más de 155 templos y monasterios , y una variedad de lujosos complejos turísticos, es uno de los principales destinos para los visitantes, según indica García.

En el valle y sus colinas circundantes se asienta elegantes casas de estilo tradicional, mientras que la plaza central de la ciudad, situada en un fondo de valle plano, siguiendo un patrón en forma de cuadrícula, está adornada con una gran rueda de oración y un pequeño anfiteatro donde se celebran eventos todo el año.

PUNAKHA, LA CAPITAL ANTIGUA
Punakha, la capital del país desde 1637 hasta 1907 y situada en un valle con 1,200 metros de elevación promedio sobre el nivel del mar, alberga el segundo ëdzongí (fortaleza-monasterio) más antiguo y más grande del país, con una de las estructuras de mayor majestuosidad.

Para acceder a Punakha se atraviesa el paso de Dochula (a 3.100 metros de altura), desde donde se aprecia una de las vistas más impresionantes de la cordillera del Himalaya oriental y del pico Gangkhar Puenseum (7.570 metros), y que es muy conocido e impacta por la solemnidad que transmiten sus 108 estupas. Durante el descenso a Punakha, el viajero cruza frondosos bosques de magnolias y rododendros, arrozales y naranjos.