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La Vida miércoles, 10 de abril de 2019

FÁBULAS EN ALTA VOZ

La privacidad y las videollamadas

  • La privacidad y las videollamadas
Marta Quéliz
Martha.queliz@listindiario.com
Santo Domingo

Hace unos días me llamó a mi teléfono privado un señor para reprocharme porque me había hecho varias videollamadas y yo no las atendía. Señores, fueron llamadas hasta de noche, cuando ya estamos en la casa descansando. Finalmente, y luego de mucha insistencia, le devolví con una llamada normal, y me dijo: “Por fin me comunico con usted, la he llamado muchísimo y no lo atiende. Usted es más difícil que el presidente.

Cuestionamiento
“Necesito saber si recibió una nota de prensa que le envié”. A todo esto le respondí: “Estas no son horas de llamar para asuntos de trabajo, y mucho menos por videollamada, y más, cuando no le he dado mi número”.

Muy seguro de que al parecer yo trabajo para él, me responde: “Los periodistas son figuras públicas y tienen que estar atentos a su teléfono”. Ante su impertinencia, solo atiné a decirle: “Pase buenas noches”, y colgué el teléfono.

Sigue insistiendo
Como no llegué a responderle sobre si recibí la nota, siguió insistiendo por videollamadas. Les hago esta pequeña historia por la reflexión que esta experiencia me ha dejado. Este recurso que tiene whatsApp, por ejemplo, es muy intersante y en determinado momento de mucha utilidad, pero de manera particular entiendo que, es algo muy privado, que se comparte con alguien de confianza. De usted querer llamar a alguien por esta vía, entiendo que lo correcto es pedir permiso. ¿“Te puedo hacer una videollamada”? Y usted decide si sí o si no.

Importancia del respeto
Qué sabe la gente si usted está en tubi, si tiene la cara “embarrá” de crema, si tiene un reguero en su casa, si está en un lugar donde no puede atenderle... En fin, no a todo el mundo se le atiende una llamada de este tipo ni tampoco se hace en todo momento. Tiene que haber un nivel de confianza y sobre todo, imperar el respeto. Los adelantos no pueden vulnerar la privacidad bajo ningún concepto.

En la ciudad fabulosa
Así que, un tanto molesta por esta imprudencia, me fui a una ciudad fabulosa a ver cuáles son los parámetros a tomar en cuenta para evitar este tipo de acciones.

Allí me dijeron que lo que cuenta es la educación y la formación de hogar. Todos saben hasta dónde llegan los límites y, aunque siguen la tecnología y los últimos avances, no la ponen nunca por encima de sus principios y valores. Vamos a hacer lo mismo nosotros: tengamos prudencia y no irrumpamos en la vida privada de los demás