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La Vida miércoles, 27 de marzo de 2019

FOLCLOREANDO

¿Y dónde están los folkloristas?

  • ¿Y dónde están los folkloristas?
Xiomarita Pérez
xiomaritabaila@gmail.com

Una de las personas que ha crecido en el aspecto cultural es Samantha Olivero. Se ha empoderado en lo que le encomiendan y debo resaltarlo porque su trabajo desinteresado se ha sentido. Hace varios días estuve viendo su página de Facebook y me paralicé luego de leer que estuvo en Neiba, invitada a la Muestra Regional de Danza y Teatro, en representación  del Área de Educación Artística del Ministerio de Educación y el video que se mostraba (ya lo quitaron) era un grupo folklórico tocando merengue, las parejas bailando mangulina y los músicos cantando carabiné, una “fusión” que no entendí.

Admiro, elogio, defiendo y escribo sobre el trabajo que hacen en las provincias y municipios del país, pero debo escribir también cuando existe algo que no encaja. Recordemos que lo que hacen esos jóvenes se multiplica y debemos cuidar lo que proyectamos.

Respecto al vestuario comenté que no es típico, es nacionalista, pero en lo que hay que preocuparse es en lo que se está proyectando. Los profesores que hicieron el montaje hacen un gran esfuerzo, los bailadores y músicos también, trabajan con pasión, pero y los folkloristas certificados que deben de estar orientándolos y que son bastantes ¿dónde están?

Autenticidad
La proyección de nuestro folklore debe de estar encaminada a hacerse lo más auténtica posible, sin caer en la deformación, no solo es montaje del baile y ya, es crearles conciencia a esos jóvenes impartiéndoles talleres, para que sean los multiplicadores en el mañana y que se sientan orgullosos de su cultura.

No a la competencia
Otra observación es que en el folklore no debe existir la competencia, porque cada región o país tiene su identidad y debemos apreciarla y, si existiera, sería para resaltar la disciplina, puntualidad, dominio del escenario, visión colectiva, pero nunca jamás en el aspecto coreográfico, porque el folklore tiene su propia coreografía.