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La Vida viernes, 01 de marzo de 2019

COSAS DE DIOS

El motivo de Leandro

  • El motivo de Leandro
Alicia Estévez
alicia.estevez@listindiario.com

La relación entre Leandro Acosta y Delsy Yapor empezó cuando ella acababa de cumplir 15 años y él tenía 19. Tras varios no, él le dijo que ella no tenía madurez para ser su novia.  Ingenua, respondió: “Yo, sí”. “Pues metámonos en amores”, la retó. Aceptó. El noviazgo duró cinco años y el matrimonio 35, hasta la mañana del 20 de marzo del 2017, en que Leandro le llevó el café a la cama a Delsy, por última vez, y ella salió a recoger niños a quienes brindaba transporte escolar. En el camino, un disparo impidió que llegara a cumplir los 56 años.

Le pregunto a Leandro qué es lo más doloroso de estos últimos dos años.  “El dolor está en la ausencia del otro, en no tenerle”, responde.

Hablamos de su anuncio, que conmovió a muchos, de que perdonaba al autor del desafortunado disparo, el testigo de un asalto que intentó hacer justicia por su mano. La razón, me dijo ahora, fueron los hijos de ese hombre. No quiso que cargaran con semejante fardo. También, pesaron en su decisión  su fe cristiana, es diácono en la Parroquia El Buen Pastor, y su inmenso dolor. “No podía llevar  tanto dolor y, además, rencor. Me habría ahogado”.

Todavía le mortifica que, aquel día, Delsy se devolvió a cambiarse los zapatos. “Esos minutos decidieron su destino”, piensa. Le digo que si le ha preguntado a Dios el porqué de lo ocurrido. “Se lo pregunté muchas veces”, responde. Y qué le dijo, quise saber. “Él solo me pasaba la mano”, contesta con los ojos húmedos.

Dice que una prueba como la que ha atravesado solo puede vivirse desde la fe porque, si la enfrentas por ti mismo, llega un momento en que la realidad te vence. “Dios da a sus hijos lo que necesitan para superar las pruebas.”

Recuerda que dejó de cuestionar a Dios casi de inmediato pero reconoce que para sus cuatro hijas ha sido más difícil.  “Delsy era una madre que disfrutaba de sus hijas y de su nieto. Una mujer alegre que le gustaba que  los demás fueran felices. Todavía nuestras hijas están dolidas, desde el punto de vista de  la fe en Dios, pero Él sanará eso”. Le pregunto qué lo sostiene. Cita La Biblia, la lectura de la Carta de San Pablo a Los Corintios que dice:   “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe”. Ahí radica su razón para no desmayar.  “El motivo para seguir viviendo es saber que un día me reencontraré con ella, con Delsy”.