REALIDAD Y FANTASÍA

Habló el astrólogo

María Cristina de Carías

Hacía días que Emma no mencionaba al astrólogo de Villa Mella. Me había extrañado porque, al ser enero el primer del año, las predicciones y las cábalas suelen hacerse en esta época. Así que no me extrañó oírla en un palique con el experto en las estrellas y su efecto en el porvenir de nosotros, los terrícolas. Durante un par de días, Emma se dedicó a llamar a todos sus conocidos (su poder de convocatoria pondría verde de envidia al más popular de los políticos). Tuvo el magnánimo gesto de invitarme; decliné la invitación pero seguí con interés toda la parafernalia que conlleva un  encuentro con el astrólogo. Antes de que emprendiera el viaje a Villa Mella, le encargué encarecidamente que hiciera grabar en video el magno evento. Me lanzó una mirada entre sorprendida y divertida, en tanto me aseguraba que inmortalizaría el acontecimiento que influiría en la vida de todos los dominicanos.

El encuentro con las estrellas se desarrolló sin incidentes, con una multitud ansiosa por saber qué le depararían las estrellas en el año que empieza.

El astrólogo no decepcionó a sus seguidores: desgranó sus predicciones anunciando terremotos y ciclones, maremotos e inundaciones, derrocamientos y golpes de Estado, mientras exhortaba al Gobierno y al pueblo a enderezar sus senderosÖ Emma me confesó, cuando llegó a casa, que también había leído en las estrellas mucho bienestar para nuestra tierra.