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La Vida lunes, 31 de diciembre de 2018

UROLOGÍA PARA TODOS

Hiperplasia o crecimiento de la próstata

  • Hiperplasia o crecimiento de la próstata
Pablo Mateo
urologopablomateo@gmail.com

Consiste en el crecimiento benigno de la próstata, también llamado tumor benigno de la próstata. Significa que no es maligno, no es cáncer.

Desde el punto de vista anatómico, en la cara posterior de la próstata se encuentra el recto, a través del cual se realiza el tacto rectal para valorar la próstata al momento de la consulta con el urólogo. Cuando la próstata crece, puede ir comprimiendo progresivamente la uretra, lo que puede ir dificultando el acto de la micción, o sea, dificultad para orinar. Esta dificultad casi siempre se inicia de manera imperceptible por el paciente hasta que puede llegar a producir daño en la vejiga e incluso fallo renal por la retención de orina que se va produciendo con el tiempo, esto ocurre cuando la compresión de la uretra bloquea casi por completo la salida de la orina desde la vejiga hacia el exterior.

La hiperplasia prostática o crecimiento prostático benigno es una enfermedad muy común en los hombres, que generalmente se inicia a partir de los 30 o 35 años; es muy raro que presente algún síntoma antes de los 40 años de edad.

Ya a los 55-60 años de edad más del 50% de los hombres sufre de esta enfermedad, y a partir de los 70 u 80 años hasta el 90% de los hombres presenta algún síntoma urinario, que puede ser goteo miccional, dificultad para orinar, etc.

Los síntomas del crecimiento prostático se clasifican en irritativos y obstructivos.

Los síntomas obstructivos son intermitencia al orinar, vaciado incompleto, chorro débil y forzarse para orinar.

Los síntomas irritativos son urgencia para orinar, levantarse de noche a orinar y salida involuntaria de orina. Otros síntomas podrían ser sangre en la orina, infecciones, retención de orina e insuficiencia renal, entre otros.

El pronóstico es generalmente satisfactorio, ya que casi siempre los pacientes responden a los tratamientos medicamentosos que se dan con la intención de mejorar o disminuir los síntomas obstructivos e irritativos que son los que deterioran la calidad de vida de los pacientes. Los medicamentos que usamos actúan relajando el tejido de la uretra y la vejiga, permitiendo una evacuación de la orina casi normal y, a su vez, evitan complicaciones.

El diagnóstico de esta enfermedad se hace con una historia clínica bien detallada, examen físico, análisis, tacto rectal, sonografías, uroflujometría y cistoscopia.

Los pacientes deben disminuir el consumo de líquidos antes de acostarse y moderar el consumo de alcohol y cafeína.

Cuando el tratamiento médico falla, entonces hay que operar al paciente de la próstata, en lo que puede ser una cirugía abierta o endoscópica. Es bueno destacar que hoy en día, la mayoría de las cirugías se realizan de manera endoscópica, o sea, sin cicatriz, y se puede usar energía bipolar o energía láser.

Ante la duda, visite a su urólogo.