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COORDENADAS LITERARIAS

“Refugio para las letras y el espíritu”

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Clidia Díaz y Gabriela Llanos
Especial para LD
Santo Domingo

Llegamos puntuales y ya están allí sentadas. Doce de las catorce mujeres que conforman el club de lectura “Seshat” nos esperan haciendo gala del motivo que las reúne una vez al mes desde hace ocho años: la conversación alrededor de un buen libro y una buena mesa. Nos reciben entusiasmadas, ya habíamos coincidido en la pasada Feria del Libro (se reconocen porque llevan camisetas con el logo del grupo) o en la puesta en circulación de alguna novela, y nos ponen al tanto de la pasión, la amistad y el aprendizaje que les ha deparado la lectura compartida. “Cuando dejé el trabajo decidí recuperar el hábito de la lectura y formar un club”, nos cuenta Fanny Fernández haciendo memoria sobre la génesis del grupo al que se fueron sumando espontáneamente las catorce integrantes de la actualidad. “Al principio leíamos libros que fueron llevados al cine”, nos cuenta, recordando especialmente cuando les tocó comentar la película “Como agua para chocolate”, basada en la novela de la escritora mexicana Laura Esquivel y, además de desmenuzar el libro, cocinaron las recetas y “hasta pusimos el anillo dentro del bizcocho”.   

Las integrantes fundadoras (un cincuenta por ciento permanece en el grupo) destacan la dificultad inicial a la hora de decidir con qué autores y qué libros iniciar su trayecto. En busca de esa importante coherencia y equilibrio en la lectura en sus comienzos, Arabelba Madera contactó al historiador Juan Daniel Balcácer,  quien en un principio las orientó en la selección de los títulos más importantes de la literatura universal en sus diferentes géneros, cuento, novela y ensayo.  

Una vez al año cada una de las integrantes funge de anfitriona, decide el libro y el lugar donde se va a desarrollar la tertulia y ocupa la primera media hora de la sesión para hacer un resumen de la trama del libro y destacar los temas más importantes que se irán desarrollando. “Siempre que podemos nos gusta contar con la presencia del autor del libro”, agrega Arabelba, comentando que incluso los integran vía Skype, como ocurrió con la periodista dominicana corresponsal de CNN, Marnie Forestieri, con la que pudieron desmenuzar su libro “El yakuza de mi corazón”, basado en una historia real sobre la trata de blancas en Japón.

“La lectura es un alimento vital”

Míriam Laureano es la encargada de transmitirnos la importancia que ha tenido, y tiene, el club de lectura en sus vidas: “con los libros aprendemos, viajamos en el tiempo, conocemos diferentes aspectos del mundo y de nosotras mismas”, afirma, sumando el importante aprendizaje surgido de un libro recomendado por Lidia Acosta, que ubicaba la trama durante la Segunda Guerra Mundial, y que resultó una charla muy instructiva gracias al aporte del historiador Iván Guatón. “Lo que no entiende una lo entiende la otra y de esa manera se completa el rompecabezas”, afirma Alexandra Khoury, reconociéndose predispuesta frente a algunos títulos que seleccionan sus compañeras pero “de todo se aprende, incluso a decir con conocimiento de causa: ¡qué malo es este libro!”. Porque sí, a veces se equivocan e, igual que la mayoría de los lectores del mundo, se han tenido que sumergir en algún libro “sin pies ni cabeza”, como ocurrió con la primera novela de una escritora dominicana que, además,  fue invitada a la sesión por Skype. “Yo le fui directa”, reconoce Alexandra, “y le recomendé que se siguiera formando y leyendo antes de escribir la siguiente novela”.

Nos interesamos en conocer las opiniones de las últimas en integrarse al grupo, como Martha Rosso, de nacionalidad Uruguaya, quien fue invitada por una de las integrantes, Sagie Roldán, para participar en la discusión sobre el libro  “La niña que miraba los trenes partir”, de su compatriota Ruperto Long. “Me convidaron para que hablara sobre la experiencia de los judíos en el Uruguay y ahí me invitaron a unirme y, por supuesto, acepté encantada”.  La experiencia de Laura Díaz provoca las risas generales: “yo me preparé para la guerra”, nos cuenta, recordando lo mucho que se esforzó para realizar un resumen del libro y sus comentarios reunidos en un texto riguroso que repartió entre sus compañeras. Finalmente, Patricia Ramos resalta que la lectura compartida le ha ayudado a interpretar con una mirada más amplia los libros, cita el ejemplo de la novela “El rumor de la montaña”, del escritor japonés Yasunari kawabata: “Lissette Goyco lo expuso de una manera muy bonita y todas caímos en detalles que no habíamos visto”. Como en la mayoría de los grupos de lectura, el tema de la escasez de libros físicos surge irremediablemente y, por lo tanto, la necesidad de adaptarse a la lectura en Kindle.  Scarlett Rosario comenta que han tenido que aprender a llevarse bien con los PDF y los libros electrónicos, pero que “nada se asemeja al placer de hojear un libro en papel”.

Después de una agradable cena en la que Lidia Acosta recreó la navidad para nosotras, ya en el postre decidieron postular a Alexandra Khoury como moderadora, comentando el enriquecimiento que supondría la interacción con diferentes clubes y tertulias literarias. Nos despedimos de las integrantes de Seshat con la promesa de seguirnos encontrando asiduamente por este hermoso camino al que nos lleva la lectura.

Clidia Díaz   

clidiadiaz@yahoo.com

@clidiadiaz

Gabriela Llanos

gabriela.llanos@gmail.com

@gllanosg

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