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La Vida martes, 02 de octubre de 2018

Orientación

Más de 30 años y aún en casa

Santo Domingo

Los padres crían, y dentro de la crianza debe estar como  parte de la educación las herramientas que ellos deberán luego poner a su servicio para ser adultos independientes. No siempre sucede, ya sea de una parte o de la otra, o lo que es peor, de ambas partes. Tanto padres como hijos pueden crear una dependencia no sana, unos al no querer salir y los otros por querer retenerlos a su lado.

Los hijos crecen y con el crecer vienen diferentes etapas de la vida en el ciclo familiar. Como familia nos vemos inmersos en diversas fases, y una de ellas es cuando los hijos alcanzan la mayoría de edad, pues por lo regular ya han terminado sus estudios, trabajan, y aún siguen viviendo en la casa materna.

Esta etapa debemos vivirla y hasta celebrarla, sin embargo, debemos estar claros en las nuevas reglas y los límites que esta implica. El hecho de que los hijos sean “independientes”, en el aspecto económico, no implica que si viven en la casa materna, entiendan que la misma es una especie de hotel, donde entran y salen sin dar explicación,  o que no respeten  un horario establecido, o peor aún, que entiendan que no hay un compromiso con los demás.

Cuando un joven adulto vive en la casa materna, este debe asumir y  también los padres deben otorgarle las responsabilidades apropiadas. No necesariamente estas responsabilidades implican un compromiso económico. Si el joven no trabaja aún, la responsabilidad puede ser ayudar en la casa con lo que es la cotidianidad del hogar. Por ejemplo, asumir el ir al supermercado, llevar y traer a hermanos menores, entre otros. Aunque el aporte dentro de las posibilidades reales y económicas del joven así lo apunten, esto es una posibilidad también.

Hay una fórmula que debemos tener presente como padres: a mayor libertad, mayor responsabilidad. Esto va a funcionar siempre que lo utilicemos de manera clara y objetiva. No podemos otorgar demasiada libertad a nuestros hijos, aún estos sean jóvenes adultos, y si lo hacemos debemos otorgarles la misma carga con relación a sus responsabilidades, ya que si no lo hacemos, el mensaje que les estamos dando es: puedes hacer lo que quieras, eres merecedor de todo, y no tienes que dar nada a cambio. NO! Un varón o una mujer viviendo en casa materna SI tiene que dar. Ya sea ayudar con lo cotidiano de la casa o, ayuda económica con los gastos de esta.

Que estamos en épocas diferentes a las de nuestros padres y abuelos, no quiere decir que una o la otra sean mejores, simplemente distintas. Lo que si siempre va a ser igual, es lo que tiene que ver con el compromiso de un varón o una mujer de 30 años o mas, que vive en casa materna, porque ya a esa edad, la responsabilidad es una realidad, aunque lo que cambie sea la manera de llevarla a cabo. Como padres y madres, podemos sentirnos alegres de que estén en casa aún, pero el rol que les debemos exigir es diferente al de cuando eran niños o adolescentes. No les hagamos daño no exigiéndoles. Y sobre todo, enseñemos con el ejemplo.

NO SIEMPRE ES SALUDABLE
El que se queden, dependiendo de los padres, después de los 30 y sin asumir compromisos de responsabilidad, no les ayuda a crecer ni a formar hogares estables. Este patrón podría repetirse de generación en generación y eso es lo que se debe evitar a toda costa.

Carmen Virginia Rodríguez del Centro Psicológicamente