EVIDENCIAS
En gratitud
Cuando maduramos y entendemos lo efímera que es la vida; aprendemos a dar gracias a Dios por todo. Por lo bueno, por lo malo, al final de este trayecto todo tiene su razón de ser. Porque nuestro Padre, lo ha hecho todo perfecto en su tiempo y hora.
Y esto lo aprendí cuando hace unos meses conocí a “Mónica” (nombre retocado), me contaba que tuvo un grave accidente automovilístico, le amputaron una pierna. Era una joven que vivía de fiesta en fiesta. “Ahora sé que debía ocuparme de otras cosas más importantes. Porque ni el alcohol ni el baile me iban a permitir crecer”.
Ningún ser humano anhela que pasen esas cosas, pero sí estoy segura de que muchas cosas nos suceden para probarnos a nosotros mismos de dónde podemos salir, de dónde Dios nos ha sacado.

